El primer debate entre los candidatos a la presidencia de la Nación hizo gala de chicanas cruzadas y acusaciones varias. Ninguno de los políticos quiso perderse la oportunidad de lanzar munición gruesa contra sus adversarios.
Javier Milei había chicaneado a Sergio Massa diciéndole que estaba haciendo “un desastre fiscal con el plan platita”. El ministro de Economía, tragó saliva y, manteniendo un rictus serio y tranquilo, pidió su derecho a réplica para responderle al libertario.
“Zimbabwe, Ecuador y El Salvador, eso es lo que propone Milei” afirmó el candidato de Unidos por la Patria apenas comenzó su descargo. Luego quiso cambiar el eje y dijo que “la Argentina tiene que entrar en un proceso de desarrollo con gasoducto, venta de energía al mundo, exportación de valor agregado que son el camino para acumular reservas y fortalecer nuestra moneda”.
Pero inmediatamente volvió a fustigar al libertario y afirmó que “poner las banderas de otro país en las Malvinas o en el Banco Central como plantea este señor es simplemente renunciar a la sangre de nuestros caídos y renunciar a la soberanía para el desarrollo de nuestras empresas”.
El candidato oficialista terminó su derecho a réplica asegurando que “el destino de las pymes está condenado si este señor gobierna la Argentina”.