Con protocolos adaptados a los tiempos pandémicos, Inglaterra fue más allá de los espectáculos vía streaming.
El país inauguró los shows presenciales con un recital del artista de 26 años Sam Fender, bajo algunas normas de salud y seguridad.
Asistieron 2500 personas al Virgin Money Unity Arena en Newcastle, que ahora es considerado el primer lugar de música socialmente distanciado de Gran Bretaña. Los fanáticos se dividieron en 500 plataformas que contenían una mesa, sillas y una heladera.
Además, había condiciones para ingresar. Por un lado, las personas que compartían plataforma debían llegar en el mismo auto, además, si querían consumir dentro del predio, tenían que reservar sus bebidas y luego irlas a buscar al bar del predio.
Los concurrentes no estaban obligados a utilizar barbijos en sus cubículos, pero sí los asistentes y personal de seguridad, quienes utilizaban máscaras y no se mezclaban entre las distintas secciones.
Un desahogo para la industria musical, tanto en materia artística como económica, dando pie a un ejemplo que podría comenzar a replicarse en distintos lugares del mundo.
¡Mirá cómo se veía el concierto desde el escenario!