Alejandro ‘Pitu’ Salvatierra es actual legislador porteño de Unión por la Patria, pero su pasado está vinculado con la delincuencia y las adicciones a las drogas. De igual forma, su historia se caracteriza por ser resiliente y que la reinserción social, una vez cumplida la condena que le impuso la Justicia por los delitos cometidos, es posible. En la actualidad, en Argentina se discuten las leyes de reforma laboral y la baja de imputabilidad a menores para que los adolescentes de 14 años reciban penas y una modificación del Régimen Penal Juvenil, ya que actualmente es a partir de los 16 años.
En Chiche en vivo, el funcionario público se hizo presente en el estudio para hablar sobre su historia de vida, cómo salió adelante y consiguió trabajo. “Cuando nací, mi viejo estaba preso por robo. Yo también estuve preso por robo, yo tuve una vida normal hasta los 12 años y me había criado mi abuelo. Él falleció a esa edad por un cáncer en la prostata porque mis tíos reclamaron por herencia esa vivienda y quedé en situación de calle con mi mamá y tres hermanos, siendo yo el mayor de cuatro“, comenzó diciendo.
Chiche Gelblung indagó si robó por pobreza, a lo que respondió: “Una de las explicaciones es esa, pero robar fue la peor decisión de mi vida. En tiempos de necesidad, vivíamos en un comedor comunitario que nos prestaba un lugar para domir y no teníamos baño, mis hermanos no iban a la escuela. Había necesidades y entendí que ese era el camino por el que podía ayudar a mi mamá, pero no fue así“.
“La primera vez que apareció un revolver en un delito que cometí lo trajo un chico amigo que se lo sacó al padre, no lo tenía yo. Comencé robando una cartera y uno va metiéndose cada vez más en ese mundo, conoce las drogas. Uno nunca deja de tener miedo al robar, por eso la droga funciona como un inhibidor. Estuve ocho años preso y para reflexionar, entre los 21 y 28 años estuve preso. Mis hijos me visitaban en la cárcel y luego recompuse el vínculo“, agregó.
Su reinserción social y política tiene un inicio, por lo que mencionó: “La convicción que tuve cuando salí en libertad es que no quería estar nunca más preso. Conseguir trabajo con antecedentes penales en Argentina es un milagro, estuve ocho meses buscando y me negaron la posibilidad. Cuando no era por la dirección de mi casa y parecía que sí, era por los antecedentes. Mi mujer me daba 15 pesos para que comprara el diario y viajara a buscar laburo, iba a siete u ocho lugares por día y me decían que no“.
“Llegué a un lugar para limpiar baños, acepté y un hombre me quería ayudar, pero me dijo que la política de la empresa era no tomar gente con antecedentes penales. Me llené de odio y que la sociedad tenía un lugar para mi que era la delincuencia. Me sobraron $5, me compré una coca de vidrio, guardé el pico en el bolsillo de la campera, tomé el colectivo y la idea era robar un auto en el camino, ir al abarrio y levantar a dos pibes para salir a hacer lo que había hecho mucho tiempo antes. No quería volver a mi casa habiéndome gastado los $15 que ganaba mi señora limpiando pisos ajenos sin traer una sola solución después de ocho meses y ser una carga para todos”, añadió.
En ese momento, ‘Pitu’ Salvatierra reconoció que la vida le dio una nueva oportunidad, su hermana le brindó un teléfono y recibió un llamado importante. “En ese momento había un programa público que se llamaba ‘Sueños compartidos’, que era la construcción de viviendas a través de la Fundación de Madres de Plaza de Mayo, y una persona encargada me llamó, me preguntó si era verdad que buscaba trabajo por lo que era mi vida anterior y le dije que sí. Fui a las 06:00 AM a planta baja y me presenté“, soltó.
No desaprovechó la chance de reinsertarse socialmente, por lo que relató: “Como a las 11:00 AM me atendió Hebe de Bonafini me hizo dos preguntas, le dije que sí quería trabajar y me dijo: ‘Andá. Conocí otro mundo, mis hijos no tenían partida de nacimiento y me las hicieron, por primera vez tuve DNI y al mes y medio me llamaron de un banco para darme una tarjeta y no sabía usar el cajero. Podía caminar con la frente en alto por primera vez y comprar las cosas que necesitaba mi familia sin tocar nada de nadie”.
Para concluir, el entrevistado de Chiche en vivo manifestó que actualmente lleva 10 años sin tener contacto con los estupefacientes: “Fui adicto al pacto, estuve en lo peor y pude salir. Hay que pedir ayuda, solo no se puede. Cuando recuperé la libertad, lo poco que pude ganar lo perdi enseguida y el abogado en dos meses se quedó con todas mis cosas y no cumplió con lo prometido”.