Al permitido lo disfrutaron todos, menos Débora y Flor. Una por miedo, la otra por vegetariana. El postre llegó y casi todos se taparon la cara, hasta que terminaron peleando por las porciones.
Casi todos los participantes subieron un poco después del Permitido, salvo Alejandro que llegó al kilo, pero, para consolarlo, Araceli intentó cantarle. Terminó Claribel bailando con Sergio Verón y por un momento se olvidaron en el programa del pesaje y la balanza
Débora pudo exponer aspectos de su vida muy tristes, como el abandono de su papá, y como sufrió cuando fue victima de burlas por sus compañeros. Su llanto fue sanador, se entendió porque le cuesta aceptar limites o pautas. Una vez mas, quedó demostrado como el tratamiento, está atravesado de historias y memorias personales.