El martes de permitido empezó con todo para los chicos, ya que llegaron a la clínica y se encontraron con un desayuno súper poderoso.
Sobre la mesa no había queso, huevo y tostadas, sino que estaba repleta de facturas con dulce de leche, crema pastelera y para acompañar tenían chocolatada, además de otras opciones.
Muchos de los chicos sufrieron por las galletas y los budines. Todos debieron restringir, ya que admitieron sentir debilidad por lo que veían.
¡Mirá cómo lo vivieron y qué explicaron los médicos!