En la última emisión de ‘Entrometidos en la tele’, Tomás Dente protagonizó un tenso descargo de indignación tras la repercusión de la denuncia que vincula a la participante de ‘Gran Hermano’, Luana Fernández, con la red delictiva de Yao Cabrera. El conductor reveló que, tras sacar a la luz el expediente judicial que involucra a la influencer con causas de trata de personas y abuso sexual infantil, comenzó a recibir una serie de llamados hostigadores durante la madrugada. “Número privado, 12 de la noche, 1 de la mañana, 2 y media; no me quemen la paciencia porque se encontraron con una persona que solo le rinde pleitesía a Dios”, sentenció Dente visiblemente afectado por la situación.
El periodista fue tajante al denunciar lo que calificó como un intento de amedrentamiento por parte de sectores que prefieren el silencio ante la gravedad de los hechos presentados.
Dente instó a quienes realizan estas comunicaciones a “dar la cara” y presentar sus reclamos con nombre y apellido, en lugar de utilizar el anonimato para presionar a la producción del programa de Net TV. “Háganse cargo de lo que ponen en pantalla; no inviertan tiempo en molestarme a mí”, disparó el conductor, dirigiendo sus críticas hacia la falta de filtros en el casting del reality más visto del país.
Durante su intervención, el conductor también puso el foco en el desempeño de la competencia, celebrando una notable caída en las mediciones de audiencia de ‘Gran Hermano’. “Ayer hubo una edición que está en caída, 11 puntos de rating, y lo celebro”, afirmó, atribuyendo esta baja al descontento del público ante la presencia de una integrante relacionada con expedientes judiciales de extrema gravedad. Para el periodista, es inadmisible que un contenido masivo se sostenga con figuras que aparecen en pruebas y videos vinculados a delitos de explotación sexual y comercialización de material prohibido.
El clima en el estudio se volvió aún más tenso cuando el conductor ratificó que no cederá ante posibles amenazas. Contando con el respaldo de su compañera Mel Gordillo, quien dio fe de la insistencia de los llamados, Tomi lanzó una advertencia directa a sus perseguidores: “Métanse las amenazas ahí donde no les da el sol porque les ahorro tiempo y saliva; si me llego a enterar quiénes son, los voy a buscar, los voy a encontrar y los voy a demandar”.