El mundo del espectáculo argentino volvió a posar la lupa sobre un conflicto que, aunque ocurrió hace casi una década, sigue generando ruido. Se trata del abrupto final de la amistad entre Gustavo Conti y Ximena Capristo con Pedro Alfonso y Paula Cháves, un vínculo que se quebró durante una temporada teatral y que jamás logró recomponerse. Ocho años después, el tema resurgió con fuerza a partir de contundentes declaraciones de la vedette, que no dudó en disparar munición pesada.
El detonante fue el regreso de Pedro Alfonso a Córdoba con la obra Cortocircuito. En ese contexto, un notero del programa Intrusos abordó a Ximena Capristo para consultarle por aquella pelea que marcó un antes y un después en el grupo. Lejos de esquivar la pregunta, la panelista decidió hablar sin filtros y reavivó un conflicto que parecía archivado, pero nunca cerrado.
El panel de Gossip analizó en profundidad estas declaraciones y repasó cómo una relación de amistad y trabajo, que parecía sólida, terminó desmoronándose entre egos, malos entendidos y reproches nunca saldados. Ocho años después, las palabras de Capristo dejan en evidencia que las heridas siguen abiertas y que, al menos de su lado, no hay lugar para segundas oportunidades.
Así se fue desgastando la amistad entre Capristo y Conti con Pedro Alfonso y Paula Cháves:
“Gus con ellos se llevó súper bien y tenían un lindo equipo de trabajo. Creo que Pedro siempre va a estar agradecido a Gus porque Gus le enseñó todo a él”, comenzó diciendo Capristo, con un tono serio que anticipaba lo que vendría. Lejos de suavizar sus palabras, profundizó en el rol que, según ella, tuvo su marido en los comienzos teatrales de Alfonso.
“Pedro, cuando se subió al escenario, si bien tenía mucha popularidad por el Bailando, no sabía si se leía la columna de la izquierda o la de la derecha”, lanzó sin rodeos. Y agregó: “Nosotros veníamos con una experiencia de teatro de muchos años. La experiencia te da eso de colocarte en el escenario, no pisar el chiste y esperar el aplauso”.