En las vísperas de la Nochebuena y el Fin de Año las personas intentan llegar a fin de mes con salarios que no aumentan, ajustes cada vez más grandes para solventar las necesidades básicas y con una incertidumbre enorme respecto a lo que será la propuesta de reforma laboral que el gobierno de Javier Milei quiere que se apruebe en las cámaras del Congreso de la Nación para llevar a cabo una modernización.
En este marco, los trabajadores están atemorizados por lo que podría llegar a ser sus sueldos, la indemnización en caso de ser cesados de su cargo, entre otras cuestiones vinculadas al labor que desempeñan o desempañarán de llevar adelante esta ley. Es por eso que en ISPA, todo al revés, programa conducido por Diego Moranzoni, se desarrolló un intenso debate entre dos posturas políticas opuestas.
Cabe mencionar que el 2,5% de inflación de noviembre repercutió para mal en los bolsillos de las personas debido al incremento de alimentos y bebidas, tarifas de servicios públicos (electricidad, luz, gas, entre otros), comunicación y demás rubros que hacen a la vida cotidiana y son indispensables. Según lo informado por el Instituto Nacional de Censos y Estadística de la República Argentina (INDEC) el índice inflacionario subió nuevamente y lo hizo por sobre los meses de junio (1,6%), julio y agosto (1,9%), septiembre (2,1%), octubre (2,3%) a la espera de lo que será en enero (2026) cuando se conozcan los números de diciembre.
Por un lado, el presentador se mostró totalmente contrario a la forma de gobernar de La Libertad Avanza y, por el otro, Diego Suárez recordó que votó a Mauricio Macri y resaltó que su gobierno al igual que el de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires fueron destacados a nivel infraestructura.
Pese a respetar su pensamiento, Diego Moranzoni no compartió y consideró de “muy malo” los mandatos nacionales y provinciales de los exfuncionarios públicos que comulgan con la ideas del PRO.
Para concluir, el conductor de ISPA continuó el debate de ideas con sus compañeros de mesa y, posteriormente, reconoció no atravesar una situación económica delicada de “milagro” pero que empatiza, entiende y milita por quienes no atraviesan la misma realidad que él y realizan un gran esfuerzo para llevar el pan de todos los días a sus casas.