La Viuda Negra, Griselda Blanco, también apodada “La Madrina” por sus secuaces, está haciendo una nueva vida con su hijo y sin su exmarido; quiere llenar a su retoño de lujos ahora que ya no está en la guarida de donde no podía salir porque era perseguida; la adinerada narcotraficante vive la mansión que adquirió recientemente y su amiga Susana la ayuda a decorar la habitación de su hijo Michael.
Susana se siente atraída por Griselda y Sugar sospecha que tienen una relación romántica peor Griselda le aclara que no y le confiesa que desea volver a enamorarse de un hombre.
Por otra parte, Griselda prepara su encuentro con un forense para fingir su muerte y cambiar de identidad.