En una nueva entrega de ‘Longobardi’, Marcelo Longobardi se metió de lleno con la fuerte censura encubierta que atraviesa la película sobre Sam Altman, el influyente CEO de OpenAI, un largometraje de alto perfil que llamativamente ningún gran estudio cinematográfico se anima a estrenar comercialmente en la actualidad. La producción audiovisual titulada Artificial quedó atrapada en una situación tan cinematográfica como incómoda dentro del mercado internacional: a pesar de estar casi terminada, contar con el prestigio del director italiano Luca Guadagnino y ostentar un elenco de estrellas de primera línea, hoy carece por completo de una distribuidora global.
La trama reconstruye de manera minuciosa la histórica crisis interna de noviembre de 2023, oportunidad en la que el directorio de la empresa creadora de ChatGPT desplazó temporalmente a Altman de la conducción antes de su caótico y triunfal regreso al cargo en medio de presiones corporativas masivas.
El caso sacudió los cimientos de la industria del entretenimiento en Los Ángeles porque la compañía Amazon MGM, que financiaba y respaldaba originalmente el proyecto, decidió bajarse de forma abrupta cuando el rodaje ya se encontraba en una etapa sumamente avanzada del proceso de postproducción. Aunque las autoridades del estudio emitieron una explicación diplomática asegurando que la película estaría mejor servida en otra plataforma de streaming, la sorpresiva renuncia abrió interrogantes inevitables sobre la verdadera libertad de expresión en el circuito comercial.
El dato clave que alimenta las sospechas del periodismo especializado es el millonario contexto corporativo, ya que Amazon y OpenAI anunciaron recientemente una alianza estratégica e institucional de 50.000 millones de dólares para desarrollar infraestructura tecnológica, convirtiendo al filme en un producto altamente molesto para los intereses económicos de la firma.
El largometraje cuenta con las actuaciones protagónicas de Andrew Garfield en la piel del propio Sam Altman y de Monica Barbaro encarnando a Mira Murati, la exdirectora de tecnología que asumió el control interino durante los días de la rebelión. El ambicioso reparto de la obra que Simon Rich guionó bajo los códigos del drama de suspenso se completa con el actor ruso Yura Borisov como el científico Ilya Sutskever y con Ike Barinholtz en el rol del magnate Elon Musk, configurando una reconstrucción artística fiel de la disputa pública sobre el poder, la seguridad tecnológica y el control de los algoritmos. Las crónicas que circularon en medios especializados internacionales advierten que la mirada de Guadagnino dista mucho de ser una biopic amable o una celebración del genio de Silicon Valley, ofreciendo en su lugar un descarnado y crítico retrato sobre el ecosistema de ambición que rodea a la inteligencia artificial.