En la última entrega de ‘Longobardi’, el periodista Marcelo Longobardi se metió de lleno con la llamativa compra de dólares que realizó el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en las últimas horas, un fenómeno que marca el pulso de la macroeconomía actual. El presentador analizó cómo la autoridad monetaria logró acumular 91 ruedas consecutivas con resultado positivo en el mercado de cambios, un hito alcanzado gracias a los acuerdos estratégicos celebrados con bancos, compañías privadas y entidades estatales.
Durante la jornada del miércoles, el organismo sumó USD 328 millones, consolidando la mayor adquisición en lo que va del mes y empujando el total acumulado del año por encima de los 8.700 millones de dólares.
El debate visibilizó la aceleración en el ritmo de compras del Central, que cobró un nuevo impulso tras una primera semana de mayo que había encendido alarmas con operaciones diarias por debajo de los 100 millones de dólares. Según los datos oficiales desglosados en el piso, la semana pasada la entidad incorporó USD 596 millones, permitiendo que el acumulado mensual escalara a los 1.551 millones de dólares. Este sendero de recuperación consolida el nuevo esquema monetario implementado en enero, período desde el cual el BCRA ya acumuló un neto de USD 8.706 millones, habiendo registrado en abril su mayor volumen de compras con un pico de 2.769 millones de dólares.
Longobardi contrastó estos resultados con las proyecciones del Ministerio de Economía, desde donde señalaron que el Central ya cumplió con el 87% de la meta anual de compras, incluso antes del ingreso de los principales dólares de la cosecha gruesa agrícola. El análisis remarcó que la inminente liquidación del sector agroexportador incrementará notablemente la oferta de divisas en el corto plazo, otorgándole al Gobierno un colchón financiero más holgado. Esta inyección es considerada clave por las autoridades, dado que durante el primer trimestre la fuerte demanda de dólares por parte del Tesoro Nacional para afrontar los pagos de deuda externa actuó como un limitador para el crecimiento neto de las reservas.
Un punto clave del análisis periodístico estuvo centrado en la particular ingeniería financiera utilizada para sostener este ritmo de acumulación sin desbocar los precios. El experto detalló que el Banco Central emitió pesos sin esterilización directa para adquirir las divisas del mercado, mientras que el Tesoro se encargó de absorber ese excedente de liquidez mediante la colocación de deuda en moneda local. Con esta estrategia coordinada, el equipo económico busca sostener el tipo de cambio y contener la inflación, en un contexto donde las estimaciones oficiales proyectan cerrar el año 2026 con un saldo neto de compras de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, dependiendo del flujo cambiario y la demanda de pesos.