En la noche del 8 al 9 de julio de 2024, el panorama político argentino parecía muy diferente. La vigilia en la Casita de Tucumán, como cada año, marcaba el inicio de los actos oficiales por la independencia nacional, pero aquella fecha quedó grabada en la memoria colectiva no solo por el tradicional evento, sino por la imponente presencia de un presidente “envalentonado” que había logrado reunir a 18 gobernadores, pese al frío, en la histórica institución de San Miguel de Tucumán. La escenografía del momento parecía coronar un momento de fortalecimiento político para Javier Milei, quien no solo tuvo el respaldo de los mandatarios provinciales, sino que también contó con la presencia del expresidente Mauricio Macri, aunque este último se ausentó de la “pomposa” firma del llamado “Pacto de Mayo”.
Un año después, el presidente argentino se enfrenta a un escenario completamente distinto, aunque decide mantener la tradición de celebrar la vigilia y la posterior ceremonia oficial en la misma Casa Histórica, a partir de la medianoche. Sin embargo, la foto que se construye hoy dista mucho de la que se inmortalizó en 2024. La actual situación refleja, tal vez, un escenario de debilitamiento político, en el que Milei no puede contar con el mismo respaldo multitudinario de los gobernadores. De hecho, solo tres han confirmado su presencia para el acto oficial: el tucumano Osvaldo Jaldo, el catamarqueño Raúl Jalil y el salteño Gustavo Sáenz. En representación de otras provincias asistirán los vicegobernadores de Córdoba y Entre Ríos, Myrian Prunotto y Alicia Aluani, respectivamente.
Según informó el periodista Alejandro Gomel en su columna sobre Política para “Modo Fontevecchia”, la ceremonia de este 2025 tendrá un aire de continuidad con respecto al año pasado, pues la vigilia se desarrollará en el mismo horario, comenzando a las 22:00 horas con la llegada de los pocos mandatarios provinciales que asistirán al evento. El acto central se llevará a cabo a las 12 de la noche, con la interpretación del Himno Nacional Argentino y un discurso presidencial que se espera con atención, tanto por su contenido como por el tono con el que Milei buscará marcar la diferencia en este nuevo contexto político.
La reducción del número de gobernadores presentes es una clara señal de la fragilidad del apoyo territorial que le queda a Milei. Mientras que el año pasado los 18 gobernadores le ofrecieron una foto de unidad y respaldo, hoy solo un puñado se presenta para acompañarlo. La confirmación de la presencia de los vices en representación de las provincias de Córdoba y Entre Ríos sugiere que el impacto de la presencia presidencial será mucho más limitado. En un contexto político de creciente incertidumbre, la vigilia y el acto oficial de la noche del 9 de julio serán un claro termómetro de la situación interna del gobierno de Javier Milei, que parece atravesar una de sus etapas más complejas hasta la fecha.
Con la mirada puesta en el futuro, el presidente argentino, a un año de haber alcanzado un importante triunfo político, buscará reflejar ante la nación un semblante de unidad, aunque los hechos y las ausencias en la Casa Histórica, lejos de despejar las dudas, se suman a las interrogantes que atraviesan al gobierno de la Nación en este periodo de incertidumbre política.