La crisis económica que atraviesa la Argentina no solo impacta en los bolsillos de la población, sino también en su salud física y mental. Así lo reflejó la periodista Lucía Sanguinetti en su columna para el programa Modo Fontevecchia, donde analizó un reciente estudio del Observatorio de Salud que evidencia un fuerte aumento en la venta de medicamentos sedantes, hipnóticos y ansiolíticos. El informe confirma una tendencia preocupante: la salud y el problema financiero del país “están estrechamente ligados”.
Según detalló Sanguinetti, el estudio revela que el mal descanso y los trastornos del sueño se volvieron una problemática creciente en el contexto de incertidumbre económica. Entre las principales causas aparecen la inestabilidad financiera, el aumento del costo de vida, el endeudamiento y, de manera muy marcada, la precariedad laboral. En este punto, la columnista subrayó un dato alarmante: “el 43 por ciento de los ocupados están atravesando un período de inestabilidad”, lo que genera estrés constante y dificulta la posibilidad de descansar adecuadamente.
El endeudamiento también juega un rol central en este escenario. De acuerdo con datos del Banco Central de la Nación citados en la columna, “el 29 por ciento de la población usará su aguinaldo para pagar deudas”, una decisión que refleja la falta de alivio económico y la presión financiera que enfrentan millones de hogares. Esta realidad, explicó Sanguinetti, alimenta un círculo vicioso en el que la preocupación constante termina afectando el sueño y, en consecuencia, la salud integral de las personas.
Mirá la primera parte de Modo Fontevecchia del 12/01/2026 acá:
Uno de los aspectos más llamativos del análisis es el impacto de esta problemática en la población joven. Tradicionalmente, los trastornos del sueño se asociaban a personas adultas, muchas veces por cuestiones fisiológicas. Sin embargo, el estudio del Observatorio de Salud muestra que hoy el mal descanso se extiende con fuerza entre los más jóvenes. “Antes era más normal en la gente adulta, pero ahora se está registrando en los jóvenes por la inestabilidad de un futuro”, explicó la periodista. En ese sentido, recordó que “el 12,7 por ciento de los hombres menores de 29 años está desocupado”, mientras que en el caso de las mujeres jóvenes la cifra alcanza “el 11,7 por ciento”.
La falta de perspectivas claras, sumada al uso intensivo de pantallas y redes sociales, profundiza el problema. Muchos jóvenes, señaló Sanguinetti, “no ven un futuro claro” y recurren cada vez más a medicamentos para poder dormir. Entre los fármacos más vendidos se destaca la melatonina, que lidera las búsquedas por ser de venta libre, no requerir receta médica y presentarse como una alternativa “más natural”. Incluso puede consumirse en formato de “caramelos”. No obstante, la periodista advirtió sobre sus efectos a largo plazo: el cuerpo se adapta y “va necesitando cada vez más”, lo que puede generar dependencia.
Dormir mal no es un problema menor. Tal como remarcó Sanguinetti, las consecuencias abarcan desde dificultades laborales, accidentes y falta de concentración, hasta problemas de salud más graves como hipertensión, diabetes, enfermedades coronarias, además de depresión y ansiedad. Este contexto explica el crecimiento sostenido en la venta de sedantes y ansiolíticos: en 2025, el incremento fue del 6,55 por ciento en comparación con 2024, pasando de 2.956.933 medicamentos vendidos a 3.150.736. Una cifra que refleja, con crudeza, cómo la crisis económica también se cuela en el descanso y la salud de los argentinos.