La situación humanitaria en Venezuela entró en una fase crítica tras los recientes terremotos que azotaron con fuerza a la capital y al sector de La Guaira. En diálogo con Jorge Fontevecchia, la periodista Sebastiana Barráez describió un escenario de extrema complejidad, marcado por la inacción del gobierno y el ocultamiento de datos oficiales sobre la magnitud de la catástrofe. Según la analista, “el régimen venezolano ha mentido y ha sido evidente desde el primer momento cuando hablan de la cantidad de personas fallecidas”, advirtiendo que, además de ser la peor tragedia en décadas, la respuesta estatal falló al perderse las primeras 48 horas de rescate.
El desastre no solo dejó al descubierto la debilidad de los comités de emergencia locales, sino también una histórica falta de previsión urbana y desatención a las alertas científicas. Barráez recordó que la vulnerabilidad de la región ante movimientos telúricos ya era un hecho conocido por las autoridades desde el año 2005, cuando un equipo de especialistas japoneses le advirtió a Hugo Chávez sobre los riesgos de las fallas geográficas en Caracas. “Lamentablemente creo que no solamente fue que cuando a Hugo Chávez le anunció un equipo de japoneses lo que estaba ocurriendo con la situación sísmica en Venezuela y que además había que prepararse para ello, pues no lo tomó en cuenta”, señaló.
Este colapso edilicio y humanitario impactó de lleno en la ya desgastada consideración popular del oficialismo, profundizando una crisis institucional que arrastra sospechas de ilegitimidad desde los comicios del año 2024.
Al respecto, la periodista explicó que la fragilidad política actual es consecuencia directa de las irregularidades de dicho proceso: “Quien ocupa el poder en estos momentos en Venezuela no es precisamente ni legal ni legítima, tomando en consideración que hubo un arrebato de las elecciones el 28 de julio del 2024 por parte de Nicolás Maduro“. Esta situación derivó en la posterior asunción de Delcy Rodríguez Gómez al frente del Ejecutivo tras los episodios de principios de año.
Frente a este vacío de representación, la salida institucional contemplada por la legislación venezolana se encuentra completamente paralizada por condicionantes geopolíticos externos. Barráez argumentó que la vulneración de los plazos constitucionales para convocar de forma urgente a nuevos comicios ciudadanos responde al rol que juegan las potencias extranjeras en el territorio.