La Argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de su balanza comercial turística. Así lo expuso la periodista Amanda Alma en su columna para el programa Modo Fontevecchia, a partir de los últimos datos de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) que publica el INDEC. Las cifras no sólo confirman una tendencia que se profundiza desde hace casi dos años, sino que revelan un fenómeno de impacto macroeconómico: el turismo emisivo se consolida como un factor clave en la salida de divisas del país.
Según el informe oficial, y en el cual se basó notera ante la atenta escucha del conductor del informativo, Jorge Fontevecchia, entre enero y noviembre de 2025 salieron del país 17.561.100 personas, lo que implica un crecimiento del 43,3% respecto del mismo período del año anterior. En contraste, el turismo receptivo continúa en retroceso. En noviembre, mientras más de 1,2 millones de residentes viajaron al exterior —un salto interanual cercano al 50%—, el ingreso de turistas extranjeros cayó un 16,1%. El resultado es contundente: por cada turista que visitó la Argentina, 2,3 argentinos eligieron vacacionar fuera del país.
El inicio de la temporada de verano encontró a los principales destinos turísticos locales con una señal de alarma encendida. La baja en las reservas y la necesidad de reforzar campañas de promoción para atraer al público interno conviven con un escenario regional e internacional más atractivo para los bolsillos argentinos. Brasil lidera el ranking de destinos elegidos, concentrando el 22,1% de las salidas, seguido por Chile, con el 19,3%, impulsado por el turismo de compras y las escapadas cortas. En conjunto, los países limítrofes explican el 66% del turismo emisivo.
La columna también destacó episodios que grafican el fenómeno con claridad. Durante el fin de semana entre las fiestas, el Aeropuerto Internacional de Punta del Este registró un récord de vuelos privados provenientes de Argentina: cerca de 400 operaciones en apenas dos días, con picos de más de 10 vuelos por hora y un incremento del 30% respecto del año anterior.
Mirá la primera parte de Modo Fontevecchia del 07/01/2026 acá:
Más allá de la región, la ETI mostró un repunte de los viajes a Europa, con casi 100 mil argentinos que cruzaron el Atlántico. El 70,2% viajó por vacaciones y ocio, y más de la mitad se alojó en hoteles de 4 y 5 estrellas, con estadías promedio de 31 noches. Ese perfil de consumo se tradujo en un fuerte impacto económico: casi 600 millones de dólares gastados en el exterior, con un promedio diario de 94 dólares por persona.
Uno de los datos más alarmantes proviene de Mendoza, un nodo estratégico de conectividad. En el tercer trimestre de 2025, las salidas crecieron más del 44%, mientras que el ingreso de extranjeros cayó un 17%, generando un saldo negativo de 10.300 personas. Una dinámica similar se replica en Ezeiza, Aeroparque y el Puerto de Buenos Aires.
En este contexto, Argentina acumula 22 meses consecutivos con saldo turístico negativo y ocupa el puesto 23 en el ranking global de participación del turismo emisivo sobre las importaciones totales. Aunque el Gobierno ajustó la metodología de medición y redujo el déficit estimado, el desequilibrio sigue siendo estructural. Como subrayó Amanda Alma, el fenómeno refleja un retraso cambiario y un encarecimiento de la oferta local que empuja a los argentinos a consumir fuera del país, mientras el turismo se transforma en un drenaje constante de divisas para el Banco Central.