En una nueva entrega de ‘Periodismo puro’, Jorge Fontevecchia conversó con el Doctor en Filosofía Luis Diego Fernández, quien habló sobre el fenómeno libertario que atraviesan la Argentina y el mundo, un tema que genera gran preocupación y debate en el tablero político internacional. El autor de ‘Manifiesto libertario de izquierda’ ofreció una radiografía profunda para comprender las distintas vertientes de una corriente que domina la agenda pública, pero que suele prestarse a confusiones ideológicas.
El especialista aclaró que, en su matriz originaria nacida en Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, el libertarismo es una filosofía radical basada en el “axioma de no agresión”, que defiende la soberanía absoluta del cuerpo frente al Estado y promueve los acuerdos voluntarios en el mercado.
Durante la entrevista, el filósofo descartó de forma tajante que los votantes con afinidad anarquista de izquierda hayan elegido al actual mandatario argentino bajo un manto de confusión conceptual. Para Fernández, el discurso del líder de La Libertad Avanza no representa una búsqueda libertaria tradicional, sino una interpelación directa al pueblo propia de un “populista de derecha desde el punto de vista discursivo”. En ese sentido, el analista definió al Presidente con una categoría particular y adaptada al mapa político local: “Milei es un paleolibertario criollo, porque su populismo de derecha tiene rasgos que son bastante peronizantes”, sentenció, vinculando el crecimiento del trotskismo de Myriam Bregman a una fuga de votos proveniente del sector filokirchnerista y no del fenómeno oficialista.
El núcleo del debate permitió trazar la frontera que separa al libertarismo de izquierda de las versiones más reaccionarias o clásicas que hoy gobiernan el relato público. Fernández explicó que los libertarios de izquierda comparten la defensa de la libertad negativa, pero se diferencian de manera sustancial al aplicar una mirada crítica sobre el capitalismo real e histórico. Apoyándose en las lecturas de Karl Marx sobre la acumulación originaria, el entrevistado argumentó que el capitalismo histórico se consolidó mediante la coacción y la violencia, lo que choca de frente con el principio de no agresión. Por lo tanto, la izquierda libertaria condena esos monopolios corporativos y defiende un sistema de libre mercado auténtico, libre de planificación central y de privilegios estatales.
Asimismo, el especialista detalló los pilares fundamentales que constituyen su propuesta filosófica: la democracia radical de propietarios, la autonomía de los cuerpos y el socialismo de mercado. Al contrario de la mirada corporativa tradicional, el libertarismo de izquierda promueve la horizontalidad laboral, proyectando un escenario donde florezcan espacios autogestivos, cooperativas y el autoempleo, en lugar de perpetuar la clásica relación de dependencia vertical. En el plano de las libertades civiles, esta corriente pone un énfasis absoluto en la no discriminación, el rechazo al racismo y la crítica feroz a las formas de opresión que no provienen directamente del Estado, pero que igualmente restringen la soberanía individual.