En una nueva edición de ‘Periodismo Puro‘, Jorge Fontevecchia entrevistó a Yascha Mounk, politólogo norteamericano con raíces alemanas, licenciado en Historia del Trinity College de Cambridge, quien posee un doctorado en Gobierno de la Universidad de Harvard, además de ser profesor asociado de Asuntos Internacionales en la Universidad de Johns Hopkins y asesor principal del Protect Democracy.
Una de las consultas más resonantes realizadas por el presentador tienen que ver con el pensamiento que tiene acerca de la segunda presidencia de Donald Trump y las medidas con las que comenzó este nuevo mandato. La respuesta destacó que el flamante máximo mandatario posee otro tipo de experiencia que en su primera vez, estuvo encabezando la oposición durante cuatro años y que llegó con una visión “bastante desarrollada y detallada, incluyendo esas más de cien órdenes ejecutivas (N.d.R.: decretos) que puso en marcha el primer día”, aunque “me preocupan especialmente las medidas que ha tomado en política exterior“.
Posteriormente, Jorge Fontevecchia planteó el cambio de bando de los tecnócratas de Silicon Valley y en este sentido Mounk explicó: “Muchos líderes de Silicon Valley tienen la sensación de que en estos momentos no hay suficiente espacio para la innovación, no hay suficiente apoyo a la innovación, no hay suficiente celebración cultural de la innovación. La segunda cosa que ha cambiado realmente nuestra manera de pensar sobre el mundo tiene que ver con el crecimiento de una forma de política de identidad en la clase dirigente estadounidense y la forma en que esto ha transformado la mano de obra”. Y agregó: “Y la tercera razón tiene que ver con el éxito personal y con el hecho de que estos líderes tecnológicos sentían que eran una especie de buenos miembros de la izquierda de la élite estadounidense de centro, que fueron a cenas de caridad costosas y dieron mucho dinero a causas y gastaron mucho dinero en el Partido Demócrata”.
En cuanto al origen de la ideología woke, que está dentro de sus especialidades, reflexionó: “El problema de esta nueva ideología, la trampa de la identidad, es que rechaza ese tipo de valores universales, pero afirma falsamente que esos valores son todos hipócritas, que no somos capaces de realizarlos en absoluto. No hemos avanzado nada hacia una sociedad más igualitaria”. El rascimo está presente en todas partes del mundo, es por eso que manifestó: “Y si queremos hacerlo mejor en el futuro, entonces tenemos que hacer que la forma en que nos hablamos hoy, la forma en que el Estado nos trata a cada uno de nosotros, dependa explícitamente del color de nuestra piel, de nuestra orientación sexual, del tipo de grupo identitario al que pertenecemos. Y esa forma de pensar el mundo, en la que la identidad está en el centro de todo, y cómo eres tratado, los derechos y obligaciones que tienes, no depende de ser miembro de una sociedad, depende del grupo social al que pertenezcas. Y eso es, creo, el núcleo de lo que coloquialmente se llama integridad“.
Yascha Mounk también fue interrogado por Jorge Fontevecchia en cuanto a lo que ocurrió con la Izquierda en los últimos 20 años. “Una de las razones por las que esta ideología fue capaz de crecer y fortalecerse es que después de la caída de la Unión Soviética ya no había necesidad de pensar en las preocupaciones de la izquierda en términos de clase económica, siempre y cuando la Unión Soviética fuera en cierto modo el estandarte de la izquierda global que vinculaba a la izquierda global a las ideas de la lucha de clases y a una especie de amplia tradición marxista“, sostuvo luego añadió: “La otra cosa que diré es que estamos asistiendo a una oscilación pendular entre dos fuerzas políticas que a veces se consideran hostiles entre sí, pero que en realidad se ayudan enormemente. Y es esta forma de identitarismo de izquierdas por un lado y el populismo de derechas por otro. Lejos de ser hostiles entre sí, uno es el yin y otro es el yang”.
Por último, el conductor de “Periodismo Puro” indagó acerca de si Europa luchará por la democracia liberal ejemplificando con las elecciones de Francia y Alemania donde el conservadurismo se impuso frente a la extrema derecha. “Europa se ha tomado unas prolongadas vacaciones de la historia. Creo que los europeos han reconocido que ciertamente no pueden confiar en la actual administración Trump. Siempre ha habido bastante antiamericanismo en la izquierda europea”, expresó y también concluyó con la idea de que el “Viejo Continente” no innovó en materia económica y que es una gran oportunidad para apostar por la investigación y el desarrollo tecnológico.