La vida de Natalia Oreiro se ve rodeada por los escenarios, las grabaciones, las películas, teatros, el amor de Ricardo Mollo y la maternidad que de Merlín Atahualpa Mollo Oreiro con quien aprende a ser madre todos los días y que intenta adaptarse para cumplir su rol de la mejor manera.
Cabe mencionar que durante el 2024 se estrenó Campamento con mamá donde la actriz uruguaya acompañaba a su descendiente en la ficción y se daba en la transición en la que los menores pasan de ser niños a adolescentes, lo cual es todo un desafío y genera tanto roces como cambios bruscos en la forma de crianza y vínculo entre ambos.
Allí puede observarse la historia de una mamá contenedora, muy presente y sobreprotectora ante un menor rebelde, que busca desapego y no sentir avergonzado ante sus amigos y compañeros de clase. En el transcurso del film, Natalia Oreiro consulta con los diferentes padres y personas que aparecen en la trama para conocer qué es lo que sucede y sobre el final se ve cómo hay un cambio radical en la conexión de ambos.
Además, la pareja ficticia de la artista busca obtener ventaja ya que es más considerado por su hijo debido al libertinaje y la accesibilidad que ella anteriormente no le permitía. En este contexto, fue entrevistada en Infobae y habló acerca de la maternidad.
En Tarde de Brujas, con Anamá Ferreira y la compañía de las brujitas, repasaron el testimonio de ella y comenzaron a debatir sobre lo que es ser mala madre en la actualidad. “Todos los días me siento mala mamá. Vivimos la maternidad contentas por haber dedicido tenerlos, pero sobrepasadas porque si somos profesionales nos exigimos mucho y ni hablar de la sociedad. Es la madrugada, estamos durmiendo y nuestro cerebro está pensando en la comida, las zapatillas, la tarea, entre otras cosas”, manifestó la actual pareja de Ricardo Mollo.
Caro Vitali, cantautora y panelista invitada, comentó sobre su experiencia como madre: “Desarrollamos un superpoder para hacer todo“. En este sentido, en el panel coincidieron que el rol de maternar actualmente conlleva de muchas tareas, predisposición y estar siempre al pie del cañón teniendo en cuenta que los niños realizan muchas actividades.
Ibeth Maisonnave, también integrante de Tarde de Brujas, aportó su cotidianeidad: “Mis hijas ya son grandes. Pero es la exigencia de la mujer y yo siempre fue exigente en el sentido de que no quería que se perdiera nada porque trabajaba y dejaba todo para ir a comer, entre otras cosas. Siempre la culpa de ser mala madre existe, a mi personalmente me pasó que el padre de ellas era solo ocuparse de su trabajo y nada más“.
Caro Vitali complementó en que la mujer tiene mucha exigencia social: “Hay un poco de todo en la sociedad, como que sentís que no cumplís con muchas cosas relacionadas a la maternidad“.
Para concluir, Ibeth Maisonnave explicó: “Hay que saber que cuando vos trabajás, también es bueno mostrarle a tu hijo que no es que te quedás porque resignás al todo opr ellos, sino que también miran y se dan cuenta de la situación de una. Los chicos son muy manipuladores cuando dicen que no estamos mucho tiempo, pero eso con el tiempo se va cambiando”.