En los últimos años, la frase “Se me agotó la batería social” se popularizó entre los jóvenes, sobre todo en redes sociales. Pero, ¿qué hay detrás de este dicho?, ¿realmente existe una “batería” que se consume al interactuar con otros? La Licenciada en Psicología Eliana Amic abordó esta expresión durante una entrevista en el programa “Te Veo”, conducido por Adriana Salgueiro en Net TV. Allí explicó que, si bien el término no es clínico ni forma parte de los manuales de diagnóstico, sí funciona como una poderosa metáfora para describir un fenómeno real: la energía mental que cada persona utiliza para socializar.
“La interacción social requiere mucha energía”, señaló Amic, al tiempo que detalló que durante cualquier encuentro con otras personas se activan múltiples funciones ejecutivas: prestar atención, interpretar gestos, recordar nombres y rostros, y responder de forma adecuada a distintos estímulos. Todo eso, sumado al contexto, puede resultar agotador, especialmente para ciertos perfiles.
En este punto, la psicóloga hizo foco en las personas introvertidas, quienes suelen sentirse más desgastadas en entornos sociales muy demandantes o masivos. “Se ven presionadas a quedarse, aunque ya no tengan energía”, comentó. Santiago Llull, también presente en el panel, agregó que muchas veces se quedan “con la peor de las ondas”, lo que grafica ese momento en que “se acabó la barrita” de la batería, como si fuera la de un celular que se quedó sin carga.
La buena noticia, según Amic, es que esta batería se puede recargar. Pero para eso es clave el autoconocimiento. “Cuando una persona sabe qué actividades le drenan más energía y cuáles la revitalizan, puede tomar mejores decisiones para su bienestar emocional”, explicó. En tiempos donde la hiperconectividad parece una exigencia constante, escuchar al cuerpo y reconocer los propios límites emocionales se vuelve esencial. Entender que no todos tenemos la misma “duración” social y que retirarse a tiempo no es debilidad, sino autocuidado, puede ser la clave para mantener el equilibrio.
Así, la famosa “batería social” puede no ser un término técnico, pero sí una herramienta útil para expresar lo que muchos sienten: que a veces, simplemente, no queda energía para seguir interactuando. Y está bien.