Durante los últimos días, se conoció que la DDI (Dirección Departamental de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires) de La Matanza desbarató a una destilería ilegal que se dedicaba a la elaboración, adulteración y el envasado de bebidas alcohólicas truchas, luego de una investigación que comenzó en mayo pasado y que tuvo acción reciente. En Villa Luzuriaga tuvieron acceso al centro de operación que contenía una fachada falsa y funcionaba como distracción.
El grupo de delincuentes compraba las botellas vacías a personas que recolectaban o las tomaban de la basura, lavaban el vidrio y los rellenaban con mezclas químicas, alcohol de baja calidad sin alguna regulación sanitaria, el uso de barricas y máquinas de cierre a presión. Copiaban etiquetas de reconocidas marcas nacionales y extranjeras de fernet, whiskies, bebidas blancas y champañas.
La comercialización era mediante las redes sociales con la aclaración de que no eran originales y las proveían a discotecas de Merlo y Lomas de Zamora, además de en negocios nocturnos. El proceso judicial estuvo a cargo del Juzgado Federal N°2 de Morón y conllevó tres allanamientos en los que se encontraron: tapas, etiquetas apócrifas, cajas, botellas, cierres a presión.
En Yuyito a la tarde, programa conducido por Amalia ‘Yuyito‘ González y un gran panel de profesionales, el letrado Pablo Gómez de Olivera brindó mayores detalles sobre la causa que tiene detenidos e imputados a seis personas frente a Ley de Marcas y que tenía como dueña del negocio clandestino a una mujer de 76 años con conocimientos por haber realizado un curso de destilería.
“Realizaron ciberpatrullaje y descubrieron que había una venta de bebidas de alcohólicas en un bajo nivel pero con muchos compradores y visitas. Comenzó la investigación, se llegó a una casa en la que había copia de botellas y se siguió a una camioneta para detectar a otro lugar que terminó siendo el de fabricación y falsificación. Notaron que se vendían en boliches de forma irregular”, comenzó diciendo el abogado a través de la pantalla de NET TV.
Para concluir, el integrante de Yuyito a la tarde precisó: “Compraban botellas en chatarrerías, había un proceso de lavado y etiquetado. Volvían a llenarlos con alcohol, edulcorante y colorante para luego cerrarlos. Seis personas trabajaban también en el lugar. Semanalmente vendían alrededor de 1500 botellas, vendían a un precio mucho más bajo“.