Millones de insectos poblaron la ciudad de Najrán, en Arabia Saudita, cerca de la frontera con Yemen durante el último fin de semana.
Tanto Arabia Saudita como Egipto habían sido advertidos a mediados de febrero por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura que fuertes lluvias y ciclones habían provocado un aumento en las poblaciones de la langosta del desierto, generando la formación de “enjambres altamente móviles”.
La advertencia se hizo con mucha anticipación para que se tomen las medidas necesarias, teniendo en cuenta que los insectos se alimentan de plantas, y cuando se desplazan en grandes enjambres pueden destruir cosechas enteras y causar hambrunas.
Los enjambres pequeños de langostas pueden comer en un día los alimentos que consumen unas 35.000 personas, y se estima que estos grandes llegan a contener hasta 80 millones de insectos por kilómetro cuadrado y pueden extenderse por cientos de kilómetros.