A más de setenta años de su muerte, el enfermero ítalo-argentino Artémides Zatti será declarado santo mañana domingo por el Papa Francisco. Al actual beato se le atribuye la curación sin explicación médica de un hombre que padecía un ictus isquémico cerebeloso. Artémides Zatti es reconocido por su labor al servicio de las personas necesitadas durante los comienzos del siglo XX en la Patagonia. El enfermero, nacido en Italia el 12 de octubre de 1880 llegó a nuestro país en 1897 donde vivió hasta el día de su muerte en 1951.
En la ciudad de Viedma, lugar donde ejerció su profesión, se erigió un monumento en su honor y el hospital regional lleva su nombre desde 1975. Zatti había sido declarado beato por Juan Pablo II en 2002. Su canonización se debe a que el informe del tribunal canónico le atribuyera la curación repentina de un hombre que se recuperó inexplicablemente de un ictus isquémico cerebeloso derecho, complicado con lesión hemorrágica voluminosa en agosto de 2016 en Lipa, Filipinas.
El hermano de Zatti le había rezado al enfermero pidiendo la sanación del paciente. La cura se produjo al poco tiempo de manera milagrosa sin que la ciencia pudiera dar una explicación. Ante esto, la Santa Sede le atribuyó el milagro a Artémides y decidió proclamarlo santo. Zatti se convertirá en el tercer santo argentino luego de Héctor Valdivieso que fue canonizado en 1999 y José Gabriel Brochero, el “cura gaucho” canonizado por Jorge Bergoglio en 2016.
Una vida de servicio
Artémides Zatti siempre estuvo cerca de las personas necesitadas. A los 20 años ingresó como seminarista al monasterio de Bernal donde contrajo tuberculosis mientras cuidaba a un sacerdote. En 1920 fue trasladado al hospital San José en Viedma para recuperarse de la enfermedad. Allí prometió que, de sanarse, dedicaría su vida al cuidado de los enfermos.
Las crónicas de la época lo muestran como un enfermero incansable que recorría los pueblos en bicicleta para llevar alivio y medicinas a quienes lo necesitaban. Zatti jugó un rol fundamental en la ampliación del primer hospital de la Patagonia ubicado en Viedma.
En 1950, el sacerdote salesiano cae de una escalera y debe permanecer en reposo. Luego de 40 años dedicado a la ayuda humanitaria, Zatti fallece a raíz de un cáncer el 15 de marzo de ese año.