Cada mañana, los noticieros hacen un repaso por el estado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y alrededores. Por ejemplo, Canal 26 contaba con un periodista -Álvaro Páez- y un camarógrafo en la zona de Flores, mostrando qué comercios estaban abiertos, cuáles no y cuánta gente había en la calle.
En ese contexto, pasaron por un control policial, donde nadie les hizo señas y continuaron con su recorrido, pero a las dos cuadras fueron interceptados por un patrullero y enseguida se vieron rodeados de oficiales.
Uno de ellos, el que se bajó del móvil, ya había empuñado su arma, apuntando hacia abajo. En la misma situación se vio a un uniformado sobre la vereda. El cronista comenzó a discutir con los oficiales, tal vez en estado de susto mezclado con el enojo por el trato recibido. Es que los periodistas pueden circular para hacer su trabajo.
Además de las armas al descubierto, hubo una actitud que desencajó al comunicador: le pidieron que apagara la cámara. Desde ese momento, no se sabe qué más pasó con ellos, al menos hasta que vuelvan a salir al aire.
Mirá el vergonzoso momento.