La pantalla de Net TV renovó su propuesta con el debut de Liliana Vasiluk al frente de ‘MatexMedio’, un ciclo que busca fusionar el humor con el entretenimiento. Para su primer programa, la conductora recibió a Martín Russo, el ‘hombre de las mil voces’, quien hoy reparte su exitosa carrera entre Buenos Aires y Miami.
Durante la entrevista, Russo sorprendió al revelar que su pasión por las caracterizaciones comenzó en la infancia de la manera más inesperada intentando copiar los gestos de Quico, el personaje de ‘El Chavo del 8’, lo que luego derivó en su primera imitación musical de Julio Iglesias.
Con un catálogo que hoy supera las 200 voces en diferentes idiomas, Russo recordó el impacto global de sus sketches en Videomatch, los cuales le permitieron cruzar fronteras y conocer a sus propios imitados. Uno de los puntos altos de la charla fue el relato de su encuentro con Chayanne en Miami; sin saber que el cantante estaba presente en una fiesta, Martín comenzó a imitarlo y terminaron cantando a dúo ‘Lo dejaría todo’. Según relató el humorista, el propio puertorriqueño le confesó en ese momento que recordaba perfectamente sus parodias en el programa de Marcelo Tinelli.
Ese reconocimiento internacional se extiende al mismísimo Luis Miguel, quien lo ha señalado como su mejor imitador, un título que Russo defiende en sus espectáculos actuales y en la gira que iniciará en mayo por Estados Unidos. Más allá de las luces, el artista destacó su faceta como coach de profesionales y recordó con humor sus años junto a Juan Alberto Mateyko. Sobre ‘El Muñeco’, Russo aportó una cuota de color al describir la obsesión por el orden del conductor y relató, entre risas, aquella jornada excepcional en la que el histórico animador perdió la compostura.
Tras más de 26 años de trayectoria profesional, el artista realizó un balance sobre la importancia de la gratitud y el cambio de enfoque personal que logró gracias a los consejos de Mariano Iúdica. Entre anécdotas de giras y recuerdos de una carrera que comenzó a los 14 años en Mar del Plata, el imitador dejó en claro que su motor sigue siendo la construcción minuciosa de cada personaje.