En una nueva entrega de ‘A pura mañana’, Matías Alé recibió a Gerardo Luján Mazzini, conocido popularmente como Vidente Luján, para conversar sobre su trayectoria y sus prácticas vinculadas con el tarot y la videncia. El especialista, reconocido mediáticamente como “el vidente de los famosos” por atender a figuras del espectáculo y la política nacional, aprovechó su paso por el programa para enseñar a los televidentes un ritual destinado a limpiar las energías de una casa. La preparación utiliza elementos cotidianos y se realiza mediante el vapor generado por una mezcla de agua, ajo, laurel, sal gruesa, miel o azúcar y vino tinto.
Según explicó Luján, el procedimiento comienza con dos litros de agua que deben colocarse en un recipiente y llevarse a hervor. Una vez que el agua está caliente, se incorporan siete dientes de ajo, siete hojas de laurel, medio kilo de sal gruesa, tres cucharadas de miel o azúcar y una copa de vino tinto. El tarotista explicó que cada ingrediente cumple una función dentro del ritual: el ajo está relacionado con la intención de espantar aquello negativo del hogar, el laurel con el éxito, la miel o el azúcar con “endulzar” el ambiente y el vino tinto con la señal de un buen momento. También indicó que debe prepararse un papel por cada persona que vive en la casa, con nombre, apellido y fecha de nacimiento, para incorporarlo a la preparación.
Una vez que la preparación alcanza el hervor, el experto indicó que el recipiente debe trasladarse hasta una habitación y colocarse sobre una madera para evitar marcar el piso. Después, según su explicación, hay que abrir la ventana, cerrar la habitación y dejar que el contenido se enfríe para que el vapor se distribuya por el ambiente. El especialista sostuvo que ese vapor permite que los ingredientes actúen sobre el espacio y señaló que, mientras se lleva el recipiente de una habitación a otra, la persona también queda expuesta al vapor. El procedimiento apunta, de acuerdo con su explicación, a “sacar todo lo negativo” del hogar y favorecer una sensación de bienestar.
Antes de explicar el paso a paso, el invitado también se ocupó de despejar uno de los temores que, según contó, suelen aparecer alrededor de este tipo de prácticas. “Esto no tiene karma”, aseguró, al referirse a la idea de que realizar un ritual pueda generar alguna consecuencia negativa para quien lo lleva adelante.
En ese sentido, explicó que la práctica está pensada para situaciones en las que una persona llega a su casa después de sus actividades y siente que no tiene ganas de permanecer allí. Según su planteo, realizar la limpieza en una habitación puede contribuir a cambiar esa sensación y permitir que la persona pueda descansar mejor.