En la última entrega de ‘Argentina Desconocida’, el periodista Hernán Delorenzi presentó un informe que desglosó la compleja relación entre Argentina y el nazismo, para ello contó con el aporte de especialistas que coincidieron en que la llegada de criminales de guerra no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de una cultura germánica previamente instalada en el país. Según el historiador Walter Escobar, Argentina ya era un lugar propenso para este desembarco debido a las corrientes migratorias anteriores a la Segunda Guerra Mundial, que habían consolidado colonias alemanas en puntos estratégicos como la Patagonia y Sierra de la Ventana.
Por su parte, la doctora en Historia Mariana Kabat subrayó que el país funcionó como un “refugio seguro” para figuras de la talla de Adolf Eichmann, Erich Priebke y el croata Ante Pavelić, ya que estos jerarcas lograron vivir durante décadas sin ser molestados, integrándose en una sociedad que, en gran medida, admiraba el modelo prusiano.
Kabat destacó que la estructura del Ejército Argentino había sido moldeada bajo el ideal alemán, considerado en ese entonces como el paradigma de una fuerza militar moderna y poderosa, lo que facilitó la sintonía ideológica y operativa con los recién llegados.
El historiador Matías Rojas profundizó en esta raíz militar, explicando que a partir de 1880 Argentina abandonó la influencia francesa para adoptar la mirada del Segundo Reich Alemán. Esta transición implicó la llegada de oficiales prusianos que instruyeron a la oficialidad local durante más de medio siglo, tejiendo vínculos sociales y técnicos indisolubles. Este proceso, sumado a que la inmigración alemana fue el tercer grupo más numeroso en arribar al país, permitió que las colectividades generaran círculos de influencia capaces de brindar amparo logístico a quienes escapaban de las tropas aliadas.
Respecto al papel de Juan Domingo Perón, Escobar explicó que durante los primeros años de su gobierno existió una adhesión a ciertas ideas de desarrollo que provenían de Alemania. Según el historiador, en aquel entonces no se conocía la dimensión total de los crímenes de guerra cometidos por el Tercer Reich, y el mandatario veía en los alemanes a una sociedad avanzada. Perón tenía la convicción de que la llegada de estos individuos permitiría implementar en Argentina conocimientos científicos y técnicos que no se encontraban en el mercado local, impulsando así su proyecto de industrialización.