En una nueva entrega de ‘Biri Biri’, Pablo Muney y su equipo abordaron con profunda emoción la triste noticia del fallecimiento de Marcelo Araujo, el emblemático periodista deportivo que dejó este mundo durante la madrugada del lunes a los 78 años. El histórico relator se encontraba internado en el Hospital Italiano de Buenos Aires tras sufrir complicaciones derivadas de una neumonía, cuadro que se sumó al deterioro físico que venía arrastrando desde su grave paso por terapia intensiva durante la pandemia.
La partida de Lázaro Jaime Zilberman, nombre real del experto en fútbol, marcó el final de una era para la radio y la televisión argentina, dejando un vacío imposible de llenar en las transmisiones dominicales que lideró durante décadas.
El equipo de Net TV destacó que Araujo no fue simplemente un relator, sino un auténtico innovador que rompió con la solemnidad del periodismo deportivo tradicional para introducir recursos creativos y un humor descontracturado. Al frente del recordado ciclo ‘Fútbol de Primera’ entre 1989 y 2004, consolidó una dupla mítica junto a Enrique Macaya Márquez, donde popularizó frases que se volvieron parte del lenguaje cotidiano de los hinchas. Expresiones como “¿Estás crazy?”, “¡Shut up, Macaya!” y el eterno “¿Fue penal o estoy crazy?” no solo narraban el juego, sino que entretenían a una audiencia que encontraba en su voz el ritmo perfecto para la pasión futbolera.
Durante el sentido homenaje en el programa, Muney recordó anécdotas que definen la genialidad y el histrionismo de Araujo frente al micrófono, como aquella mítica tarde en la que amenazó con abandonar el relato si un defensor convertía un gol y cumplió su palabra en vivo. “Crack total, me acuerdo que una vez relató un gol de Boca, del 2 de Boca, Medero y dijo ‘si no hace el gol me voy’ y se fue’, un crack total, que relataba como un innovador, grande Marce“, dijo el conductor.
Su paso por ‘Fútbol para Todos’ a partir de 2009 también fue recordado como el cierre de una trayectoria ligada siempre a los grandes éxitos de la pantalla nacional y al cariño de los oyentes. Con su partida, el fútbol argentino despidió a uno de sus narradores más audaces, un hombre que supo leer el juego con la precisión de un experto y la picardía de quien sabe que, ante todo, el deporte es una gran historia para ser contada con una sonrisa.