Esto ocurrió cuando cumplió 40 años en 2020, enfrentando problemas de salud leves que, sin embargo, la sumieron en una profunda angustia, haciéndola sentir que su vida había llegado a su fin. “Cuando cumplí 40, voy a decir algo terrible, pero sentí que ya estaba. En 2019 empecé a sentir una fatiga de la cual no salí del todo, me quebré, en medio de una gira. A mí me ayudó mucho la pandemia: me puso en mi casa, me permitió mirar hacia atrás y entender que me tengo que cuidar”, aseveró.
Además la artista explicó: “No me veía más corriendo, ni haciendo deporte, ni cantando Yo ya había flasheado un ‘Se va terminando esto’ (…) A las mujeres mucho no nos dicen que hay un montón de cuestiones que nos pasan por el cuerpo y que tienen una explicación. Que tienen que ver con tu edad, con las hormonas. Entonces, de a poco, fui nutriéndome de gente que sabe y entendiéndome y entendiendo qué me pasaba y aprendiendo también a ayudarme. Hoy, con 45, me veo y digo, ‘soy una piba’”.
La Sole, quien saltó a la fama a los 16 años en el Festival de Cosquín, confesó cómo ese episodio la llevó a replantear su identidad como artista y su lugar en el folklore argentino.
La cantante relató cómo esos problemas de salud, aunque no graves, desencadenaron una crisis emocional que la desconectó temporalmente de su pasión por el escenario, obligándola a pausar sus compromisos profesionales y buscar apoyo para recuperar su equilibrio.
Pastorutti, madre de dos hijas y figura central de la música popular desde los 90, describió ese período como un punto de inflexión que la forzó a confrontar su vulnerabilidad en un medio que exige fortaleza constante. “La familia comprende, pero me ven como que soy la mamá, que soy la esposa, no como que soy la que estaba arriba del escenario. O soy, pero no al 100% (…) mi recupración fue mi marcha, porque yo soy así, ya aprenderé muchas más cosas, lo estoy haciendo con terapia, aprendo de mis pares y de mis hijas, que son más chicas que yo, pero estoy más atenta a lo que le pasa al cuerpo”, expresó la artista.