En la última entrega de ‘Emprendi2’, Ornella Flench mantuvo una reveladora charla con la influencer Lara Simone, una de las creadoras de contenido más exitosas de la Argentina. Durante la entrevista, la invitada hizo hincapié en la necesidad urgente de visibilizar a las redes sociales como verdaderos espacios de trabajo y no meramente como plataformas de ocio o entretenimiento. Simone se definió, por sobre todas las cosas, como una emprendedora que heredó de su familia la cultura del esfuerzo, remarcando que el camino del influencer requiere de una gran capacidad de adaptación para sobrevivir en un mercado digital que es altamente competitivo y cambiante.
Al ser consultada sobre el origen de su masiva comunidad digital, la invitada recordó sus inicios en los medios de comunicación masivos hace una década, cuando formó parte del staff de ‘Combate’. Simone explicó que el auge de aquel exitoso programa televisivo coincidió con el nacimiento de Instagram en el país, lo que generó un fuerte fenómeno de fanatismo que se trasladó directamente a las cuentas personales de los participantes. Tras haber sufrido el hackeo y la pérdida total de su perfil original de Twitter, la influencer logró canalizar toda esa audiencia en su red actual, transformando la popularidad televisiva en una comunidad fidelizada.
El verdadero quiebre en su carrera ocurrió cuando entendió el potencial económico de las plataformas y comenzó a gestionar sus perfiles con una mentalidad estrictamente empresarial. La invitada confesó que comprender que sus redes eran su propio negocio le permitió valorarse de otra manera y entablar una relación simétrica con el mercado publicitario, basada en un beneficio mutuo donde las marcas necesitan de su alcance tanto como ella de la pauta comercial. En ese sentido, dejó un mensaje directo para los jóvenes que hoy sueñan con seguir sus pasos, advirtiendo que detrás de la estética aspiracional existe una estructura profesional compleja.
Por otra parte la creadora de contenidos manifestó su malestar cuando los anunciantes minimizan la producción solicitando un simple “videito”, sin contemplar el tiempo que demanda el armado de un guion, la elección del estilismo y la coordinación del equipo técnico para lograr un producto de calidad. “Detrás de una foto linda hay mucho esfuerzo, mucho tiempo y hay que tomarlo como un trabajo”, sentenció la invitada, exponiendo el lado menos visible de la profesión.
La entrevista concluyó con una revelación técnica que generó gran interés en el panel, vinculada al misterio de cómo ponerle un precio al trabajo digital en base a las audiencias. Simone derribó el tabú económico al explicar que existe una métrica estandarizada en el sector publicitario para determinar los honorarios de un creador. Según detalló, la regla general consiste en cobrar el equivalente al 10% de la cantidad total de seguidores, siempre y cuando ese número guarde una relación proporcional y saludable con el alcance real y el engagement que genera el contenido.