En una reciente emisión de ‘Entre nos’, conducido por Tomás Dente, la escritora y docente Ana María Cabrera compartió detalles profundos sobre su labor literaria y su especialización en la novela histórica. Reconocida por rescatar los “silencios de la historia”, Cabrera ha consolidado una carrera basada en la reconstrucción de vidas femeninas que fueron fundamentales para la identidad argentina. Durante la charla, se destacaron hitos de su bibliografía como Felicitas Guerrero, Macacha Güemes y su reciente trabajo sobre Mama Antula, la primera santa del país, obras que transforman el archivo frío en relatos humanos sobre el poder y el amor.
La autora reveló que su pasión por las letras tiene una raíz profundamente familiar, habiéndose criado en un entorno donde el arte escénico, la música y la pintura eran protagonistas. Según su relato, su formación estética fue guiada por sus tíos, quienes le enseñaron no solo a apreciar la disciplina artística, sino fundamentalmente a “saber mirar”.
Esta sensibilidad fue la que años más tarde la impulsó a publicar, venciendo una timidez inicial que la mantuvo alejada de las prensas durante mucho tiempo, bajo la premisa de que el acto de crear es, en esencia, un juego liberador.
Uno de los momentos más destacados de la entrevista fue cuando Cabrera se refirió a su obra ‘La Putana de Venezia’, el único de sus libros publicado fuera del país por la editorial Planeta. En este relato ambientado en el siglo XVI, la escritora explora la vida de una mujer que, ante la imposibilidad de acceder a las bibliotecas por su condición de esposa, debe convertirse en cortesana para cultivar su intelecto. La autora explicó que en aquella Venecia existían tres roles marcados para la mujer, y solo las cortesanas tenían el privilegio de asistir a las academias y rodearse de conocimiento, lo que las volvía “peligrosas” ante los ojos de la sociedad.
La investigación para este libro llevó a la autora a Venecia en dos oportunidades, donde descubrió manuscritos y poesías originales no traducidos. Para rescatar esta voz, la invitada reveló que contrató a traductores especializados, logrando revelar la faceta de escritora y editora de una mujer que la historia oficial solo recordó como una modelo de belleza. “Pasó a la historia por hermosa, pero realmente era peligrosa porque leía”, sentenció la invitada, subrayando cómo estas mujeres eran utilizadas por el poder político incluso cuando su nivel académico era superior al promedio.