En una nueva entrega de ‘Gossip’, Anamá Ferreira y Leo Arias mantuvieron una picante conversación telefónica con Eduardo Carrera, el ex participante de ‘Gran Hermano’ que resultó eliminado semanas atrás y que arrastra fuertes críticas públicas debido a la denuncia por violencia de género que recibió por parte de su expareja. Sin embargo, en esta oportunidad, el eje del debate mediático se centró exclusivamente en desmenuzar el convulsionado presente de la casa más famosa del país tras la reciente salida de Catalina “Titi” Tcherkaski.
La jugadora abandonó el certamen de Telefe tras una placa multitudinaria y sumamente reñida donde también compitieron por la permanencia Steffany “Campanita” Pereira, Cinzia Francischiello, Manuel Ibero y Solange “Sol” Abraham.
El ex ‘hermanito’ manifestó que la salida de la última eliminada configuraba un resultado totalmente predecible dentro del aislamiento, a pesar del enorme despliegue y la resistencia que demostraron sus seguidores en el estudio de televisión.
Carrera relató que el clima dentro de la gala de eliminación se percibía sumamente tenso debido al enojo del fandom de Titi, quienes presionaron de forma masiva para evitar su salida del juego. No obstante, el entrevistado justificó la decisión del público soberano argumentando que Tcherkaski no aportaba dinámicas entretenidas a la convivencia diaria ni lograba divertirse, catalogándola con respeto como una participante que restaba atractivo al show televisivo.
Asimismo, el polémico analista expuso una llamativa teoría sobre el juego de la última expulsada, ligándola a una suerte de “maldición” que terminó diezmando a su propio grupo de aliados en las sucesivas nominaciones. Para Eduardo, la dinámica del aislamiento demostró que cada personaje que intentó tejer una alianza estratégica o mantener un vínculo cercano con Titi terminó abandonando la casa por el voto del público, limpiando a su equipo de forma directa. El ex jugador recordó que los propios convivientes le advertían de esta situación en el día a día, señalando que su perfil apagado arrastraba inevitablemente hacia la placa de eliminación a cualquiera que compartiera su misma sintonía.