En una nueva y distendida emisión de ‘Gossip’ Leo Arias y Anamá Ferreira conversaron mediante un móvil en vivo con Vanina Escudero desde ‘La Feliz’, bajo la gestión del periodista Emanuel Bonomo, en donde la artista compartió su alegría por el presente de ‘Passión, la marca del engaño’. La obra no solo se ha consolidado como un éxito de taquilla en esta temporada 2026, sino que recientemente recibió el espaldarazo de la crítica con la nominación a ‘Mejor comedia’ en los prestigiosos Premios Estrella de Mar, sumando además una terna individual para su compañera Kitty Locane.
Para Vanina, este regreso al escenario tiene un sabor especial al compartir cartel con figuras de la talla de Nito Artaza, Mónica Farro y Kitty Locane. “Estamos muy felices de que el público se ría con nosotros; es una comedia de enredos de autores argentinos muy divertida”, expresó la actriz, subrayando la importancia de apostar por la dramaturgia local en un mercado tan competitivo.
Uno de los puntos más interesantes de la charla surgió tras la consulta de Álvaro Norro sobre el evidente cambio de paradigma en el ambiente artístico. Lejos de las históricas y feroces ‘guerras de vedettes’ que dominaban los veranos anteriores, hoy prima la cordialidad. “Yo creo que los periodistas deben extrañar las peleas más que nosotros”, bromeó Vanina, asegurando que actualmente atraviesa una etapa de plenitud personal.
Para ella, el fin de los espectáculos de revista tradicionales también marcó el final de una era de conflictos mediáticos obligatorios.: “Tengo una paz que no me la saca nadie”, dijo.
Escudero fue más allá y analizó las causas detrás de este ‘clima de paz’ que se respira en los camarines en donde, según la artista, la armonía actual no es casualidad, sino producto de una gestión consciente: “Tiene que ver con la bajada de quien nos produce con el hecho de la armonía”. Vanina explicó que, si bien siempre pueden existir roces cotidianos, antes se ‘fogoneaba’ la riña desde la producción y la televisión para generar prensa, una práctica que hoy parece haber quedado obsoleta frente al deseo de trabajar en ambientes saludables.