En la última emisión de ‘Gossip’, el programa conducido por Leo Arias y Anamá Ferreira, estalló una nueva polémica que sacudió los cimientos de los próximos premios Martín Fierro. El foco del conflicto, que ya había sido encendido por figuras como Álvaro Navia, apunta directamente contra Luis Ventura y APTRA por las nominaciones en el rubro ‘Comedia’. La controversia surgió al conocerse que Darío Lopilato y Laila Roth lideran la categoría, dejando fuera a humoristas de amplia trayectoria, lo que disparó acusaciones de un profundo desconocimiento sobre quiénes realmente ejercen el oficio en la pantalla chica.
Para profundizar en este debate, el ciclo de espectáculos convocó a Iván Ramírez, quien no ocultó su malestar ante lo que considera un “ninguneo” sistemático. El actor e imitador, que viene de un año de alta exposición en programas como ‘Polémica en el Bar’ y ‘Viralizados’, fue contundente al analizar la falta de criterio de los premios. “Esta polémica es tremenda; yo nunca me meto a opinar, pero cuando no te tienen en cuenta es como si nadie te hubiera visto”, expresó Ramírez, subrayando el contraste entre el esfuerzo de producción y la nula valoración de la entidad periodística.
El artista destacó la enorme inversión personal que requiere su trabajo en un contexto de crisis económica en los medios. Según relató en el programa, hoy no existe un presupuesto televisivo que cubra los costos de maquillaje y máscaras de látex de alta calidad, por lo que los humoristas deben financiar su propia caracterización. “Hay una inversión increíble en máscaras que hoy no hay imitador que lo haga en TV. Apostamos a un gran equipo y a una producción de un día entero para un sketch de solo cuatro minutos”, explicó, evidenciando la brecha entre el sacrificio artístico y el reconocimiento oficial.
Ramírez también fue más allá y planteó una hipótesis que resuena con fuerza en el ambiente: existe un prejuicio contra el género. Para el imitador, APTRA ve al humorista como un “payasito que se pone una peluca y ya está”, ignorando la compleja construcción de personajes que hay detrás. “Creo que hay algo en contra de los imitadores”, disparó el actor, comparando la situación local con la de otros países, donde a los referentes del humor se los trata con el mismo estatus y prestigio que a figuras de la talla de Ricardo Darín o Guillermo Francella.
Finalmente, el descargo de Iván dejó en claro que la pelea por el lugar del humor en la televisión argentina está lejos de terminar. Con la defensa de un camino que iniciaron grandes maestros, el imitador llamó a valorar lo poco que queda del género en la grilla actual: “¿Por qué en Argentina no hay ese reconocimiento a los pocos que estamos tratando de seguir el camino de muchos?”, dijo.