En una nueva entrega de ‘Gossip’, Leo Arias y Anamá Ferreira analizaron el fenómeno de Carmiña Masi, la participante de ‘Gran Hermano: La generación dorada’ que se consolidó como la villana indiscutida tras la primera gala de nominación. Para desentrañar su polémico perfil, el programa se comunicó vía videollamada con el periodista paraguayo Dave Weil, quien describió a Carmiña como una figura que genera una grieta inevitable: “Tiene ese efecto de amor-odio; o la querés o la detestas. Ella ya había tenido un conflicto muy grande cuando dijo que el guaraní era un idioma obsoleto o de gente vulgar, y se puso a todo un país en contra”, relató el comunicador.
A pesar del rechazo que suele generar en el público, Weil aseguró que Masi posee una personalidad “curtida” a la que no le afecta la opinión ajena ni la cantidad de seguidores en redes sociales. “A Carmiña no le importa agradar, ella dice lo que mucha gente no se anima a decir”, explicó el entrevistado, quien además compartió una anécdota personal para ilustrar el carácter de la participante. Según Dave, se conocieron en el casamiento de la actriz Lali González y, tras un inicio de convivencia difícil en el hotel, un encuentro casual con whisky de por medio los convirtió en amigos inseparables.
Por otra parte el panel de ‘Gossip’ hizo énfasis en una de las frases de Masi más resonó dentro de la casa en donde aseguró que en Argentina encontró la oportunidad que en su país le negaron. Al respecto, Weil detalló que, si bien comenzó desde muy abajo como movilera y es una periodista recibida y “muy preparada”, sufrió un constante ninguneo por dedicarse al mundo del espectáculo.
En ese sentido el consultado expresó: “Sabemos que cuando uno hace periodismo de espectáculos es como que no sos periodista”, señaló Dave, recordando también cruces mediáticos icónicos de la rubia, como su enfrentamiento con el actor Mario Cimarro por el olor a mandarinas en el set.
El periodista paraguayo fue contundente al analizar las barreras que Carmiña encontró en su carrera profesional debido a su perfil mediático y dijo: “Ella hizo una carrera en el periodismo serio, pero es muy difícil ser mujer allá, ser rubia, linda e inteligente es un pecado”. Según su visión, el estigma de ser una figura “polémica” fue lo que finalmente cerró las puertas de los canales que no lograban tomarla en serio, a pesar de que nunca le faltó trabajo en los medios de comunicación de su país.