El mal del Parkinson es una patología que hasta el momento no posee cura, es un trastorno neurodegenerativo que afecta al sistema nervioso paulatinamente y perjudica a la calidad de vida de las personas. Esta enfermedad produce la muerte de neuronas productoras de dopamina y síntomas como temblores, rigidez muscular, lentitud de movimientos y problemas de equilibrio.
Mal de Parkinson: síntomas no motores, tratamientos no farmarcológicos y actividad física
En 'Intelexis', Guillermo Capuya dialogó con Nélida Garreto, médica que forma parte de la División de Neurología Finochietto, para comprender los avances sobre una patología que no tiene cura pero sí formas de contrarrestar y mejorar la calidad de vida. Además, la doctora reveló que cada vez más se estudian síntomas que escapan del movimiento y pueden presentarse desde hasta 15 o 20 años antes las complicaciones para trasladarse.
Para contrarrestar los efectos que produce en el cuerpo humano se recomienda realizar ejercicio y tratamientos que permitan controlar, pero especialmente que eviten perder la menor cantidad de movilidad posible.
Carlos ‘El Indio‘ Solari padecía desde 2016 el mal de Parkinson que lo llevó a dejar los escenarios para pasar a escribir y aparecer mediante grabaciones en los shows de ‘Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado’. El ícono popular utilizaba la piscina de su domicilio en Ituzaingó con el fin de batallar contra la patología hasta el último de sus días.
Gerardo Romano, experimentado actor, es otra de las destacadas celebridades que padecen esta enfermedad. Si bien lo tiene en menor grado que el cantante entrerriano, el intérprete de Sergio Antín en El Marginal reconoció en diferentes entrevistas que lee y tiene una vida basada en la actividad física para mantener su parte cognitiva de la mejor manera.
En Intelexis, programa conducido por Guillermo Capuya, dialogaron con la doctora Nélida Garreto que pertenece a la División de Neurología Finochietto para comprender las formas en las que se puede mejorar la calidad de vida de un Parkinson que hasta el momento no tiene cura.
“Un 1% de las personas de más de 65 años pueden padecer la enfermedad y es un número que se pueda incrementar en las próximas décadas por la mayor cantidad de personas de esta edad“, comenzó diciendo la entrevistada al aire de NET TV.
En cuanto a cómo se dan cuenta los pacientes o si sus familiares lo detectan, manifestó: “Cuando la persona comienza con temblor, la primera consulta la hace por propia inquietud. Siempre que hay temblor, se sospecha de Parkinson. Pero si hay un temblor, no significa totalmente que lo sea. Cuando los síntomas están más asociados a la lentitud y al dolor que puede generar la rigidez de un brazo, tal vez se mal interpreta”.
Y agregó: “Cada vez se presta atención a lo que son los síntomas no motores, los cuales se presentan a lo largo de la enfermedad y aún muchos años antes como la depresión, pérdida de olfato, constipación o trastornos del sueño. Estos se pueden presentar entre 15 o 20 años antes de que se diagnostique la enfermedad. No es solamente una enfermedad del movimiento, sino que afecta a diferentes áreas y sistemas de nuestro organismo”.
Guillermo Capuya indagó en referencia de si cambiaron las terapias que tratan a esta enfermedad, a lo que Nélida Garreto respondió: “Cambió por la introducción de drogas nuevas y tienden a manejar el aspecto dopaminérgico de la enfermedad, pero también hay técnicas quirúrgicas nuevas. Hay una revolución que tiene que ver con un nuevo paradigma y es considerarla como una enfermedad de múltiples sistemas, por lo que el abordaje no puede ser solamente al tratamiento con medicación que mejore la dopamina“.
“En la actualidad, sabemos que un tratamiento más general vinculado con una buena alimentación, dormir correctamente, mantener interacción social con otras personas, estar activo cognitivamente y aprender cosas nuevas y la actividad física es fundamental. El ejercicio es un pilar no farmacológico de la enfermedad“, complementó.
El presentador de Intelexis planteó su inquietud acerca de si el tango es una buena forma de ejercitarse y si es cierto que se recomienda en la mayoría de los casos. “Es una actividad aeróbica y a los pacientes con Parkinson se les indican hacer actividades aeróbicas, estiramiento, manejo de peso. La danza no solamente permite lo aeróbico y lo social, sino que lograr una gran regularidad. El tango es muy caminado y uno de los trastornos del Parkinson es comenzar la marcha, detenerse y volver a comenzar“, explicó neuróloga.
En consonancia con esto, la médica destacó que en casos de depresión el tango permite una contención importante. Además, remarcó los intercambios con el extranjero para la utilización del tango para combatir el Parkinson: “Trabajamos con Estados Unidos, Canadá, Colombia y hay muchos países interesados y muchas publicaciones. Muchas personas acuden por fuera de los sistemas de salud para participar de estas actividades. En el Hospital Ramos Mejía por más de 15 años desarrollamos este tipoo de actividades y nos permitió desarrollar una estrategia en la que se trabaja la puesta a punto del cuerpo, el equilibrio, la postura y después se baila“.