A partir de la pandemia de COVID-19, los casos de depresión comenzaron a aparecer en demasía, las consultas terapéuticas y psiquiátricas se acrecentaron y la importancia de la salud mental se transformó en uno de los temas más debatidos en la sociedad respecto a los suicidios y las personas que solicitaron ayuda a tiempo para lograr continuar adelante. La enfermedad no discrimna y se presente en quienes menos creemos, por lo que la medicación y la atención es fundamental según lo recomienden los profesionales.
En Intelexis, programa conducido por Guillermo Capuya, contaron con la presencia del doctor Bruno Kliger que es psiquiatra y se desempeña en la División de Toxicología del Hospital Fernández de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para conocer una de las drogas utilizadas medicinalmente para ayudar a los pacientes que atraviesan este tipo de trastorno: la psilocibina, un hongo psicodélico.
“Hace algunos años volvieron las investigaciones con las moléculas psicodélicas, digo vuelve porque en los ’50 y ’60, tras el descubrimiento del LCD, se había investigado mucho con este tipo de componentes para el tratamiento de distintos cuadros de salud mental como depresión, adicciones y ansiedad. Luego, por cuestiones políticas durante 30 años se interrumpió, se cajonéo y hace 10 o 15 años se retomaron los estudios con protolocos modernos y una evidencia más sólida”, comenzó diciendo el especialista.
Y agregó: “La psilocibina es un compuesto que está presente en determinados tipos de hongos, el representante de Argentina es el cucumelo. Se observa en las investigaciones en centros de referencia internacional la utilización para tratamientos de depresión refractaria, aquella que no responde a dos o más líneas de antidepresivos habituales“.
En cuanto a un tratamiento tradicional, manifestó: “Hay dos líneas de tratamiento antidepresivo fallidas, para empezar a ver una respuesta hay que esperar por lo general un mes y tres meses para saber que esa respuesta con esa dosis no será mayor. Existen diversas estrategias de potenciación y cambio de antidepresivos, pero convencionalmente es de esta manera con tiempo y dosis adecuadas“.
“Aproximadamente un 5% de la población mundial sufre depresión, hablamos de un estimado de 400.000.000 de personas del mundo y es una de las principales de mortalidad en el mundo, carga de enfermedad, costos para el sistema sanitario. Un tercio de presentan la refractaria en los tratamientos, otro tercio respuesta parcial y otro tercio una respuesta completa. Todo esto implica en que hay que implementar nuevas herramientas psicoterapéuticas y farmacológicas, la psilocibina entre ellas”, precisó en referencia a la detección de casos a nivel globlal.
La depresión posee un sustrato neurobiológico pero también está vinculada con factores psicodinámicos, psicológicos, contextos económicos y coyunturales. “Toda depresión no tiene la misma presentación ni los mismos orígenes“, explicó.
La psilocibina no es la única molécula psicodélica para utilizar en casos del estilo refractario de la patología mental. “Otra es la esketamina que tiene un punto de contacto con la psilocibina, más allá de que son muy distintas y que es un derivado de la ketamina que actualmente está aprobada por organismos regulatorios para depresiones graves con riesgos suicidas por su efecto rápido. Ambas son catalogadas como psicoplastógenos o neuroplastógenos por sus mecanismos de neuroplasticidad, pero especialmente como antidepresivos de acción rápida porque tendrían un efecto inmediato a diferencia de las indicaciones habituales“, afirmó a través de la pantalla de NET TV.
En este sentido, añadió: “La psilocibina en términos orgánicos es una sustancia altamente segura, se la considera de las más seguras entre las que actúan a nivel sistema nervioso central. Esto no quiere decir que sean seguras en términos psicológicos para todas las personas, una toma puede implicar el agravamiento o desencadenamiento de alguna condición de salud preexistente o latente. Vemos en las guardias personas que usan recreativamente o exploratoriamente este tipo de sustancias que pueden tener algún tipo de complicación psiquiátrica“,
Los avances en las investigaciones permiten tamizajes que permiten “buscar antecedentes personales o familiares de trastornos de psicosis, trastorno bipolar o trastorno grave de la personalidad“, por lo que en ese tipo de pacientes no se aplican generalmente este tipo de tratamientos. “En los ensayos, utilizan psilocibina sintética y tiene que ver con la necesidad de establecer con precisión la dosis. No siempre, pero cuando más intensa es la experiencia psicodélica mejora el resulto terapéutico: está la preparación previa, la toma de la droga acompañada de los profesionales y una fase de integración que tiene que ver con el acompañamiento dándole un sentido a esas cuestiones que pudieron ir surgiendo”, concluyó en Intelexis.