En una nueva entrega de Periodismo Puro, progama de entrevistas conducido por Jorge Fontevecchia, contaron con la presencia virtual del economista israelí Noam Yuran que explicó que el amor comprendido como aquello que no se comprar tiene injerencia a la hora de tomar decisiones: satisfacer necesidades o darse lujos, además del incremento de horas laborales en contraposición a la idea que presentaba John Maynard Keynes de que en la actualidad se trabajaría solamente dos días a la semana.
El filósofo entiende que este sentimiento que rodea la vida de las personas y es fundamental para el funcionamiento correcto de la economía capitalista. Para explicar su teoría, dejó de lado Karl Marx y realizó énfasis en otro economista heterodoxo como Thorstein Veblen: “Es esencial para cualquiera interesado en las miradas críticas sobre la economía, el capitalismo y el dinero, leer tanto a Marx como a Veblen. Veblen agrega cosas que Marx descuida, y una de ellas es que, en Veblen, el lujo es la forma primaria de la propiedad misma“.
Y agregó al aire de NET TV: “La propiedad no se trata de tener cosas: desde su origen se trata de tener más que otros. Hay un economista de la tradición ortodoxa que casi lo entendió, y es Keynes. Hace cien años, John Maynard Keynes escribió un ensayo, dio una conferencia llamada Posibilidades económicas para nuestros nietos. Ahí argumentaba que en cien años, es decir ahora, la sociedad habría superado el problema de la escasez, y que el problema que tendríamos sería el de la abundancia: la gente no necesitaría trabajar tanto, tal vez uno o dos días por semana. Era razonable pensarlo en ese momento, porque el progreso tecnológico parecía sugerir esa posibilidad“.
En la actualidad, las horas de trabajo se incrementaron y las personas continúan sin tener totalmente satisfechas sus necesidades: “Por supuesto, fue exactamente al revés: hoy trabajamos mucho más de lo que se trabajaba en la época de Keynes, casi duplicamos la cantidad de trabajo, entre otras cosas porque las mujeres también entraron a la fuerza laboral. No alcanza con decir que se equivocó. Es más importante preguntarse por qué un economista tan sabio se equivocó de manera tan rotunda. Y la respuesta está en la propia conferencia. Keynes propone una distinción entre necesidades absolutas y necesidades relativas“.
En este sentido, distinguió las necesidades relativas y comparativas de la sociedad: “Las necesidades absolutas se satisfacen por sí mismas, con objetos, son indiferentes a lo que tienen los demás. Las necesidades relativas son siempre comparativas: es la necesidad de tener más que otros. Si lo leemos como economista, para él la jerarquía era que las necesidades absolutas eran más importantes que las relativas”.
Para concluir, Noam Yuram precisó en Periodismo puro que la historia se encargó de demostrar que las necesidades absolusas planteadas por Keynes terminaron siendo necesidades relativas: “Pero lo que demostró la historia, si seguimos a Keynes, es que no existen las necesidades absolutas: todas las necesidades son relativas. La economía capitalista, o cualquier economía de propiedad privada, no se trata de tener cosas, se trata de tener más“.