Giulio Boccaletti alertó sobre la pérdida de responsabilidad colectiva frente al cambio climático
En diálogo con Jorge Fontevecchia, el prestigioso científico y asesor internacional analizó el rol del poder sobre el territorio. El invitado advirtió que la infraestructura moderna invisibilizó la dependencia humana de la naturaleza en ciudades como Buenos Aires y Roma.
El especialista, quien se desempeña como director científico del Centro Euro-Mediterraneo sobre Cambio Climático y ha asesorado a ministros de gobiernos de decenas de países sobre la seguridad hídrica, conversó con Jorge Fontevecchia a partir de las tesis de su libro “Agua: una biografía”. Durante el encuentro, el científico posicionó al recurso como un eje central de las instituciones del Estado y no simplemente como un desafío de ingeniería.
Al ser consultado sobre la línea que divide lo técnico de lo político, Boccaletti fue categórico al señalar que esta es quizá la distinción más relevante al reflexionar sobre el medio ambiente en la actualidad. El experto desmitificó la idea de que el vínculo con el entorno esté mediado puramente por la tecnología o por plantas desalinizadoras y de tratamiento.
Para el científico, la relación con el agua es simplemente la expresión de nuestro poder colectivo sobre el territorio y, por ende, las preguntas de fondo sobre quién decide la estrategia de gestión y cómo se ve el paisaje son de carácter netamente político.
El climatólogo repasó también la evolución histórica del acceso al recurso, contrastando la Grecia antigua, donde la propiedad comunal de los pozos sentó las bases de la democracia, con la invisibilidad del suministro actual en las casas. Boccaletti definió como “un éxito enorme” el hecho de que la humanidad lograra emanciparse de la variabilidad del agua durante el siglo XX, un logro que separó a la sociedad de una naturaleza hostil donde el exceso de lluvias inundaba los hogares y las sequías impedían la producción de alimentos.
A pesar de calificar este avance como uno de los grandes dones de la modernidad que erradicó las enfermedades hídricas, el investigador advirtió sobre los efectos colaterales de abrir un grifo y que el agua fluya de forma automática. El especialista señaló que este fenómeno provocó que la gran mayoría de las personas que viven en urbes como Roma, Milán, Buenos Aires o Rosario carezcan de una comprensión directa sobre la importancia del territorio, quedando toda la percepción humana mediada exclusivamente por la infraestructura.