En una nueva entrega de ‘Periodismo puro’, Jorge Fontevecchia conversó con Peter Frankopan, el prestigioso historiador británico y catedrático de la Universidad de Oxford, quien es reconocido mundialmente por haber reorientado la narrativa histórica hacia una perspectiva menos eurocéntrica. Durante la charla, Frankopan explicó que el mundo está atravesando un proceso de construcción de un nuevo orden, el cual se desplaza inevitablemente hacia Asia y Eurasia debido a factores demográficos y económicos innegables.
Según el autor de ‘The Silk Roads’, Asia concentra hoy una población mayor que la de todos los demás continentes combinados, lo que convierte a esta región en el epicentro lógico de los mercados, la demanda de recursos y, por consiguiente, de las ambiciones políticas que desafían la hegemonía tradicional.
Respecto a la creciente tensión geopolítica, el historiador señaló que el conflicto entre Estados Unidos e Irán debe entenderse como un intento de Washington por frenar la aparición de configuraciones globales alternativas, tales como el bloque de los Brics. Para Frankopan, el gobierno de Donald Trump busca reafirmar una configuración occidental liderada por Estados Unidos, utilizando incluso la fuerza para asegurar que el orden internacional mantenga su antigua estructura. Este choque de intereses refleja la resistencia de las potencias tradicionales frente a países ambiciosos que sienten que sus voces no han sido escuchadas, una realidad que resuena no solo en Medio Oriente y China, sino también en diversas naciones de América del Sur.
Al analizar la arquitectura del sistema internacional, el invitado sostuvo que el auge occidental de los últimos dos siglos ha sido, en términos históricos, una anomalía relativamente breve que comenzó recién hacia el año 1500 con las expansiones imperiales. El letrado recordó que, durante la mayor parte de la historia de la humanidad, los grandes avances en literatura, metalurgia y burocracia surgieron en regiones que hoy Occidente percibe como periféricas.
En este sentido, el entrevistado planteó que lo que estamos viviendo no es una simple redistribución de la riqueza, sino una transformación profunda donde la definición de qué representa Occidente está siendo cuestionada por nuevos actores que ostentan una escala demográfica y urbana difícil de procesar para la mente europea o americana.