En una nueva entrega de ‘Periodismo puro’, Jorge Fontevecchia conversó con el economista Roberto Frenkel sobre los límites estructurales del programa económico implementado por el gobierno de Javier Milei, de quien fue profesor. Frenkel fue categórico al advertir que la estabilidad actual se sustenta sobre un tipo de cambio atrasado y el financiamiento externo de Estados Unidos, algo que considera insostenible.
El académico desarmó el discurso oficial al señalar que la calma financiera es frágil, ya que se apoya en variables que no perdurarán en el tiempo, lo que representa el principal riesgo para la longevidad del plan libertario en el futuro cercano.
En ese sentido Fontevecchia hizo hincapié en la observación del politólogo Andrés Malamud sobre los grandes procesos de desarrollo económico post-Segunda Guerra Mundial, siempre ligados al apoyo estadounidense, como el Plan Marshall, Japón o Corea del Sur. Frenkel señaló que le resulta “Difícil una analogía” con el concepto de “desarrollo por invitación” y, en su lugar, optó por establecer una periodización histórica para contextualizar los procesos globales.
El experto comenzó su análisis remontándose al período de 1870-1914, al que describió como “el período que va desde la constitución del patrón oro con centro en Londres y el inicio de la Primera Guerra Mundial”, en donde sostuvo que, a pesar de las lacras sociales y políticas del imperialismo de la época, ese ciclo funcionó “muy bien en el capitalismo“.
El economista aseguró que la inestabilidad posterior a la Primera Guerra Mundial, que comenzó con la gripe española, derivó en una fase de desastres crecientes. Esta época estuvo marcada por el fracaso del patrón oro, el “atraso cambiario que tuvo Inglaterra” (criticado por Keynes) y las reparaciones alemanas, errores que condujeron a la crisis del ’30 y la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1952, EE. UU. ejerció el “desarrollo por invitación” gracias a su acumulación de oro y la creación del FMI en Bretton Woods. Sin embargo, Frenkel criticó que el actual alineamiento Milei–Trump y el plan económico argentino son insostenibles, pues basan su frágil estabilidad en el apoyo externo y la distorsión del mercado cambiario.