A lo largo de su participación en las competiciones de freestyle, los videos virales de sus rapeos en redes y la posterior inclinación por ser dedicarse a cantar trap, Duki ganó una popularidad y relevancia dentro de la música urbana argentina que hoy lo llevan a ser de los artistas argentinos más respetados a nivel nacional e internacional, ni hablar que también de los más queridos por los fanáticos de la música argentina.
Si bien muchos consideran que durante la pandemia fue su mejor momento, en lo personal y en cuestiones de salud mejoró desde que pudo dejar atrás ciertos málos hábitos por consejos de personas cercanas y también una al mostrar una mejor versión de sí conocer, enamorarse y formar una gran pareja con Emilia Mernes.
Es por eso que todo lo que diga será juzgado para bien o para mal en la opinión pública y en las redes sociales, y recientemente fue entrevistado y reflexionó sobre la ansiedad, la falta de vocación y demás cuestiones que hacen a la vida de todas las personas. En ‘Te veo todas las tardes’ con la conducción de Adriana Salgueiro y Pablo Muney tomaron conocimiento y repasaron el tape donde declaró al respecto.
“No pueden desarrollar una identidad, llegan a los 20 años viendo a todos los demás y quieren ser todo lo que son los otros. Entonces, a los 20 años si tenés que laburar en un lugar limpiando platos, bancátela. Yo sé que vos flasheás querer ser Justin Bieber porque ahora todo el mundo quiere ser famoso, no quieren ser músicos y eligen la música porque quieren ser famosos: streamer, influencer, entre otros porque de chicos ven la vida de los demás y piensan que eso es lo que está bueno, copado, es lindo“, comenzó diciendo Duki en diálogo con Radio Boing.
Posteriormente, agregó: “No sé si la mayoría de los famosos que conozco son felices, la verdad. Y me parece que ninguno es feliz, feliz es la gente a la que vuelvo a mi casa, los veo: mis amigos, mi familia, gente que son felices posta y con poco. Van laburan, no llegan a fin de mes y tienen su plato de comida, lo que se necesita realmente para vivir“.
“Hay que tratar la ansiedad, pero tampoco se quedan en esa de abrazarla y pienso que soy un incomprendido, el mundo es difícil. Si seguimos así, en 20 años no va a haber médicos, nada. Es una locura, pero es cierto porque la gente va a querer ser lo que es el otro. Nadie querrá ser barrendero, atender un kiosco y es parte de la vida también“, complementó el novio de Emilia Mernes dándole un mensaje “a los jóvenes”.
Al término del repaso de ‘Te veo todas las tardes‘, Adriana Salgueiro destacó como positivo el mensaje que dio Duki y la fantasía que se hacen las personas respecto a la vida de los famosos, mientras que Santiago Llull se remontó a su juventud y remarcó que los famosos no ostentaban e hizo hincapié en que las redes sociales permitieron que haya un tipo de conexión más cercana con las personalidades cuando “antes era impensado“.
Pablo Muney opinó que hoy quieren ser más famosos que dedicarse a algo y que en la actualidad la mayoría de las personas son más conocidas por la cantidad de seguidores que podés ir obteniendo en la diferentes plataformas digitales, mientras que su compañera de conducción relató: “Me pasó una vez que me comentaron de una persona que tenía muchos seguidores y yo no la conocía, para cuestiones de autoestima me parece que está bueno. Pero no me parece que esté tan bueno guiarse por la cantidad de seguidores que tienen cuando lo que hacen para mostrar esa realida maravillosa no es gran cosa“.
Santiago Llull se mostró muy hábil para el manejo y entendimiento de redes sociales, por lo que explicó: “Hay varias aristas de celebridades: hay algunos que ven hasta dónde bajar en cuanto a la sociedad y otros que son inalcanzables que directamente no interactuán con sus seguidores“.
Para concluir, Pablo Muney reveló que cuando recién comenzaban las redes sociales las usaba para interactuar con mujeres: “Si vos mandabas un WhatsApp era algo invasivo, si vos ponés algo en la historia tenías una comunicación y del otro lado también. Pasa que después hubo tantos enfermos y locos que la gente desconfia, al punto de que ahora es invasivo el Instagram para hablar y ya no sé por dónde se habla.