En una nueva entrega de ‘+Caras’, Héctor Maugeri recibió a la actriz Marilina Ross con motivo de los 50 años de ‘La Raulito’, la cinta que la consagró como una de las figuras más emblemáticas del séptimo arte local. Nacida en 1943 en Buenos Aires como María Celina Parrondo, Ross debutó en el teatro infantil a los ocho años y rápidamente escaló a roles protagónicos en cine y televisión, destacando en producciones como ‘Piel naranja’, donde compartió créditos con Arnaldo André.
Su trayectoria, interrumpida por el exilio en España durante la dictadura militar debido a amenazas de la Triple A, la convirtió en un símbolo de resistencia cultural, con galardones como el Premio Konex en 1995 por su labor en pop y balada.
Dirigida por Lautaro Murúa y estrenada el 10 de julio de 1975, ‘La Raulito’ narra la historia real de María Esther Duffau, una joven de apariencia andrógina que sobrevive en las calles porteñas haciéndose pasar por hombre, enfrentando reformatorios, cárceles y manicomios por su identidad y su fanatismo por Boca Juniors. “Le pedí a Juan Carlos Gené que escribiera el guión y lo llevé a cuanto director y productor conocí. Ninguno podía hacerlo por distintos motivos. Cinco años estuve pidiendo hacer la película. Soy la responsable total de esta película. Se hizo porque yo quise”, destacó la artista.
Asimismo la invitada habló acerca del vínculo que compartió con la mujer en la que se inspiró la historia en donde destacó: “Quería conocerla, tenía un atractivo muy especial: su búsqueda de libertad. Nunca permitió que no se le otorgara libertad, esa era su búsqueda. Y ahí coincidía con la mía también. Entonces, se produjo esa fusión”.
Ross, cuya interpretación desbordó el guión con improvisaciones memorables como el monólogo final que conmovió al director hasta las lágrimas, filmó bajo extrema tensión personal, rodando escenas callejeras pese a las amenazas de muerte que la acechaban. “Yo estaba amenazada de muerte y, como bien dijiste al principio, sería ejecutada en el lugar donde se me encontrara. Y yo estaba filmando en la calle. La ventaja es que no me reconocía nadie. Eso fue lo que me salvó en realidad”, recordó Marilina.