“Marino” llevó a la finca de Pablo Escobar dos adolescentes vírgenes para la satisfacción personal de Pablo. Una de ellas accedió a tener sexo con él sin objeciones y es brutalmente maltratada por el líder narcotraficante. En la mañana siguiente, la joven intenta matar al narcotraficante mientras este duerme.
La chica, con notables signos de abuso y agresión en su cuerpo, toma el arma que había en la mesa de luz de Escobar, lo apunta y dispara pero no tenía balas.
Aunque Pablo parecía dormido, no lo estaba y sin que la niña que intentó matarlo se entere, manda al Marino a asesinarla.