En una nueva entrega de ‘Entrometidos en la tele’, Tomás Dente y su equipo conversaron con el reconocido parapsicólogo Jaime del Río, quien trabaja en los medios de comunicación desde hace más de 30 años. El especialista fue convocado a raíz de una consulta de una televidente que planteó cuáles serían las señales que permitirían detectar que una persona fue víctima de un supuesto trabajo de magia negra. El tema abrió un debate sobre las creencias vinculadas con el gualicho o daño energético, una práctica y concepto presente en las creencias populares del Cono Sur.
Dentro de estas creencias, se considera que una persona podría estar “engualichada” cuando atraviesa una racha prolongada de acontecimientos negativos a los que no encuentra una explicación lógica. Entre las señales que suelen mencionarse aparecen una mala suerte extrema, cansancio físico y mental persistente y trastornos en el sueño. También se incluyen conflictos personales, aislamiento y cambios bruscos de humor, indicios que quienes creen en este tipo de energías interpretan como posibles manifestaciones de un supuesto daño.
Durante la conversación, Del Río aseguró desde su perspectiva que “los gualichos existen” y contó que recibe consultas de personas que atribuyen diferentes problemas de su vida a un supuesto trabajo energético. “Me noto que estoy muy trabajado, muy trabajada, ¿se puede hacer algo?”, relató como ejemplo de las preguntas que recibe. Según explicó, primero analiza cada caso para determinar qué se puede hacer y, cuando considera que corresponde, comienza por “cortar” aquello que la persona cree que le hicieron antes de avanzar con otras prácticas.
El parapsicólogo detalló que, según su práctica, después de cortar el supuesto daño realiza una “apertura de camino” para combatir las frecuencias energéticas. Luego trabaja sobre lo que denominó una “compatibilización de caracteres”, que explicó cómo lograr que dos personas estén “en la misma sintonía”. También mencionó que, ante el temor de que el supuesto trabajo pueda repetirse, realiza una protección astral destinada a evitar que nuevos trabajos tengan efectos sobre la persona.
En el tramo final de su explicación, el experto también habló de otras prácticas que combina en sus trabajos, entre ellas un “retorno sagrado” y un “endulzamiento”. Según explicó, busca que la persona se encuentre bien desde distintos aspectos, tanto psíquico y físico como espiritual, emocional y sexual. “Porque el tema no es estar, es estar bien con vos mismo”, sostuvo, y utilizó una comparación para explicar su objetivo: “Yo siempre digo que el piso sea un 7 y que el techo sea un 10”.