En la última emisión de ‘Gossip’, Graciela Alfano confirmó mediante una llamada telefónica que ya se encuentra negociando formalmente su incorporación a ‘Gran hermano’. Tras la primicia lanzada por Ángel de Brito sobre el reemplazo de Andrea del Boca, la vedette no dio vueltas y reveló las estrictas condiciones que puso sobre la mesa para firmar el contrato. La principal cláusula explicada por la propia Alfano se trata del cachet, el cual debe ser significativamente más alto que el de Del Boca, debido a que asegura que su capacidad para generar contenido y “show” profesional tiene un valor de mercado superior en la industria actual.
Además del factor monetario, la actriz impuso condiciones estéticas que chocan con la imagen que mostró la anterior participante, en donde la mediática fue fue tajante al señalar que no está dispuesta a mostrarse “desarreglada” ante las cámaras, por lo que una de sus exigencias es el ingreso de todos sus productos de cuidado personal y cremas importadas. “Una estrella no se muestra de esa manera; yo soy una profesional y no voy de vacaciones, voy a trabajar”, disparó la diva, marcando una distancia estética y conceptual respecto al personaje que, según su visión, intentó construir Andrea.
La ex jurado del ‘Bailando’ también dejó claro que su rol en la casa será el de una generadora de conflictos y situaciones de alto impacto para el rating, en donde, citó el respaldo de colegas como Moria Casán, quien siempre destacó su funcionalidad para el espectáculo, Alfano se presentó como la pieza que le falta al certamen para conectar con el público.
Su estrategia no se limita a la convivencia pasiva, sino a una participación activa donde planea utilizar su experiencia mediática para dominar el ritmo de la casa más famosa del país y justificar así la inversión de la producción.
Otro de los puntos disruptivos que Graciela puso en agenda fue su visión moderna sobre la sexualidad y el contacto físico en el encierro ya que la ex vedette aseguró que para entrar al reality es necesario “actualizar el software” y dejar atrás prejuicios antiguos sobre el sexo, enfocándose únicamente en el consentimiento entre adultos. En ese sentido, confesó que estaría dispuesta a protagonizar escenas de tensión sexual o incluso un “chape” con una mujer dentro de la casa, siempre y cuando exista una conexión real, desafiando así cualquier límite generacional que se le intente imponer.