En una nueva entrega de ‘Gossip’, Anamá Ferreira y Leo Arias analizaron la amenaza de muerte que Homero Pettinato sufrió en vivo durante una transmisión de OLGA y recurrieron a la mirada de la abogada Melisa Gatica, quien representa a Celeste Cid en una causa por acoso. El conductor fue intimidado por un hombre que se paró frente al vidrio del estudio y realizó gestos explícitos de que iba a matarlo, en un episodio que Pettinato reconoció de inmediato y que derivó en una denuncia. A partir de este caso, la especialista explicó cómo debe analizarse este tipo de situaciones y qué herramientas tiene la Justicia para intervenir.
El hombre señalado, identificado en redes como “Hernán Bloquero”, viene hostigando digitalmente al streamer desde hace meses y mantiene una obsesión con Sofía Gonet, “La Reini”, expareja del conductor. La situación tomó otra dimensión cuando el presunto acosador pasó del ámbito virtual al físico y apareció frente al estudio mientras el programa estaba al aire. Para la abogada, este tipo de episodios forman parte de un fenómeno que atraviesa desde hace años a las personas famosas y que plantea una frontera cada vez más delicada entre la admiración y el hostigamiento.
La defensora explicó que actualmente existen herramientas legales para denunciar estas situaciones y solicitar medidas de protección. Entre ellas mencionó la incorporación de la violencia digital dentro de la Ley de Protección Integral de las Mujeres y señaló que, cuando existen amenazas, también puede intervenir la Justicia penal. Gatica remarcó que bloquear a la persona suele ser una de las primeras medidas que toma quien sufre el acoso, pero insistió en que lo más importante es no minimizar lo que está ocurriendo y recurrir a las vías correspondientes cuando el comportamiento representa una situación de riesgo.
La especialista también puso sobre la mesa el caso que acompaña como defensora de Celeste Cid, quien denunció a un hombre por haberla acosado durante más de 20 años. La experta en leyes explicó que, en ese expediente, la investigación judicial determinó que existía una problemática de salud mental y analizó si la persona denunciada representaba un riesgo para sí misma o para terceros. A partir de esa evaluación se determinó la necesidad de una intervención específica y se contempló la internación compulsiva.
Sin embargo, la consultada aclaró que no todos los casos de acoso están vinculados con una cuestión de salud mental y que esa diferencia resulta determinante para definir la respuesta judicial. Según explicó, no alcanza con observar la cantidad de años que lleva el hostigamiento: también deben analizarse el patrón de comportamiento, el tipo de acercamiento y la modalidad del acoso. Esos elementos permiten establecer si existe una problemática de salud mental o si se trata de una persona que busca deliberadamente generar daño. El caso de Homero volvió así a poner en discusión hasta dónde puede llegar el fanatismo y en qué momento la Justicia debe intervenir para proteger a quien está siendo hostigado.