Los accidentes cereobrovasculares (ACV) están siendo cada vez más frecuentes en personas jóvenes, algo que llama la atención porque era una patología frecuente en adultos de la tercera edad. En consonancia a esto, también se le suma el registro de infartos en esta franja etaria y lleva a que la medicina plantee el debate acerca de qué está pasando con la sociedad para que se incrementen los casos.
Infartos en personas jóvenes: causas, modos de prevención, colocación de stents o bypass
El cardiólogo Matías Szejftman, dialogó Guillermo Capuya y reveló la preocupación por el incremento de patologías que presentan ciudadanos no tan longevo, que en muchos casos no evidencian síntomas claros. En cuanto a las causas que las provocan, el doctor explicó que es por la "ruptura de una placa de colesterol" y detalló los diferentes procesos quirúrgicos y de instalación para la reconstrucción o suplantación.
En Intelexis, programa de salud conducido por el doctor Guillermo Capuya, contaron con la presencia del cardiólogo Matías Szejftman que se graduó en la Universidad de Buenos Aires y despejó todo tipo de dudas vinculadas a uno de los episodios que más se está repitiendo.
“Las luces amarillas son el dolor de pecho ante un ejercicio que nunca habían tenido. En los pacientes que vienen con un infarto es muy frecuente que previamente hayan tenido una molestia en el cuello o fatiga que no era habitual. Las mujeres les dan menos importancia a los síntomas porque a veces duelen las mamas y tienen otros síntomas respiratorios, incluso los médicos les damos menos jerarquización a los síntomas de ellas que al de los varones”, comenzó diciendo.
En cuanto a las causas que pueden provocarlo, explicó: “Se produce por la ruptura de una placa de colesterol y cuando se rompe como cualquier cosa del cuerpo se agrega todo el sistema de coagulación para tapar eso y las plaquetas se agregan para tapar esa ruptura generando que se tape totalmente la arteria. En las arterias coronarias se empiezan a depositar colesterol desde que nacemos. La arteria descendente anterior, que es la responsable de la mayoría de los infartos, mide 3.5 milímetros”.
Y agregó: “El sistema de coagulación termina de reparar eso y la arteria es tan chica que la termina tapando. Ese es el infarto. En los jóvenes tienen menos síntomas previos, avisan menos porque las placas de colesterol son menos obstructivas y el paciente lo que hace, ante un evento de estrés muy importante o consumo de estupefacientes, es romper una de esas placas que no era obstructiva, se agrega coagulación y tapa la arteria”.
Cabe mencionar que “no hay un marcador inflamatorio”, se intentó buscar muchos marcadores sin un resultado favorable y lo que sí hay son predictores. “Si el paciente tiene predictores, tiene mayores chances de infartarse. Los trabajos preventivos son importantes”, sostuvo.
En el caso de los deportistas, Matías Szejftman comentó: “Hay que hacer un estudio de laboratorio completo, un hemograma y colesterol aceptable. Después alguna prueba isquémica que ponga a latir fuerte como si fuera el ejercicio o deporte que realizará: ecoestrés, cámara gama o ergometría de esfuerzo para ver cómo responde”.
“En el eco y en electro comenzamos a ver un trastorno y ahí lo frenamos y lo dejamos internado. Pasa mucho. Pacientes que vinieron queriendo jugar un torneo de fútbol, se le hizo el acto físico, le hacemos un ecoestrés, si algo anda mal no va a jugar y va a la unidad coronaria para hacerle un cateterismo”, sumó.
Guillermo Capuya indagó sobre los términos de recuperación y el invitado de Intelexis afirmó: “Si lo podemos agarrar antes de que se produzca, la recuperación es total. Si venís por un dolor, te hago un cateterismo y coloco varios stents podes jugar mucho más que antes. El problema es si se produce el infarto y no llegamos dentro del tiempo adecuado para poder destapar eso, porque el daño en el miocardio como en las células nerviosas es irreversible y lo que convierte a la prevención del infarto en algo fundamental”.
Retomando la cuestión de la ruptura de la placa de colesterol, aseveró: “La arteria coronaria lo que hace es darle sangre al músculo cardíaco. Si se tapa, empieza a fallar porque no tiene sangre para funcionar y ahí es donde vienen las arritmias. Falla el músculo cardíaco y se producen arritmias. Es muy frecuente y la arritmia más grave es la fibración ventricular en el infarto que produce la muerte cardíaca, la muerte súbita”.
“Las personas que vienen con un infarto son monitoreadas y hacen una muerte súbita en el hospital porque entre que lo trasladamos a la sala de hemodinamia, lo sacamos porque lo estamos viendo. Por eso es importante tener cardiodesfribiladores en canchas de fútbol, paddle, tenis. Cuando sucede esto y vemos que el paciente se cae en un partido es que ya tuvo el infarto y lo que está teniendo es la arritmia del infarto”, complementó.
Por otro lado, la angioplastia es “la colocación de un stent para poder recuperar durante el infarto el flujo coronario normal”. En este sentido, precisó: ” Ya no se hacen y en muy pocos casos se hace la cirugía cardiovascular, o sea, el bypass en el infarto. Lo que se hace es tratar el vaso responsable del infarto y después si el paciente no se puede seguir poniendo stents va a cirugía”.
El presentador de Intelexis planteó qué porcentaje de pacientes va a stent y a cirugía de bypass. “Si ves la curva desde los ’90 al 2025 de ambos, el bypass cayó y la angioplastia creció. Se cruzan porque no solamente el stent mejoró, también lo hicieron las técnicas de colocación o cómo uno puede mirar en qué diámetro, presión poner. Eso hace que uno pueda poner tres o cuatro stents en las tres o cuatro obstrucciones que tiene y el pronóstico sea tan bueno como la cirugía, no mejor. Es difícil superar a la cirugía porque es un conducto nuevo y te ponen un caño nuevo, mientras que el stent es reparar lo que se tapó”, respondió.
Posteriormente, el cardiólogo recomendó: “Los pacientes que necesitan muchos stents es malo, seguramente sea mejor hacer bypass que ponerles muchos stents. Nueve stents de entrada no coloca nadie, sería muy malo hacerlo. Nosotros tratamos de ponerlos en la parte proximal de las arterias porque si la llenamos de stents después no dejamos la posibilidad de hacer by pass y por eso hay que ser cuidadoso en el lugar que se ponen”.
Para concluir, Guillermo Capuya consultó por stents reabsorbibles y el intervencionista declaró: “Están en desarrollo nuevos. Son aquellos que se colocan, a los tres o cuatro meses se van de la arteria, se deshacen. Hubo, pero el problema era que se trombosaban y los sacaron del mercado. Ahora están empezando a aparecer de metales que se absorben, pero todavía no están el mercado”.