En la última entrega de ‘Jubilate en vivo’, la Dra. Natalia Ponce de León analizó junto a la abogada Lorena Sabelli las complejidades de los Retiros Transitorios por Invalidez (RTI), un beneficio que exige requisitos de aportes más estrictos que las pensiones no contributivas. Sabelli explicó que, para acceder a esta prestación, no basta con la incapacidad, sino que el solicitante debe contar con una regularidad mínima, como tener al menos 18 meses de aportes dentro de los últimos 36 meses de vida laboral. Esta distinción es fundamental para los beneficiarios que buscan una cobertura previsional más sólida frente a enfermedades o accidentes que les impiden continuar trabajando.
Uno de los puntos más críticos abordados durante el programa fue el procedimiento ante una junta médica desfavorable, en donde la experta advirtió que, en caso de que la pensión sea denegada, el beneficiario dispone de un plazo perentorio de solo tres días para apelar.
La abogada enfatizó que no hay que desesperar ante un primer rechazo, ya que muchas veces la negativa responde a la falta de un documento específico, una radiografía o una constancia médica que no fue presentada a tiempo. Es en esta ventana de 72 horas donde la presentación de nuevas pruebas resulta determinante para dar vuelta el dictamen de la comisión.
La Dra. Ponce de León subrayó que contar con un abogado previsionalista de antemano es vital, ya que el profesional ya tiene preparados los escritos necesarios para cumplir con los plazos legales. Sabelli coincidió en que buscar asesoramiento legal una vez vencido el tiempo de notificación es un error frecuente que puede dejar al solicitante sin opciones. Un abogado especializado no solo gestiona los tiempos procesales, sino que elabora una lista exhaustiva de la documentación faltante, asegurando que el recurso de apelación tenga el sustento técnico necesario para ser aceptado.
Un aspecto innovador de la charla fue la relevancia que cobró la salud mental en la determinación del grado de incapacidad, en donde la consultada señaló que, ante la actual ola de despidos y la crisis económica, los cuadros depresivos y de ansiedad han crecido exponencialmente. “Es fundamental agregar lo psicológico porque muchas veces termina de elevar el monto de incapacidad hasta que pueda salir la pensión”, explicó la letrada. Los abogados previsionalistas suelen trabajar con peritos médicos y psicólogos que aportan constancias sobre cuadros de depresión, factores que muchas veces son ignorados por los solicitantes pero que resultan decisivos en la junta médica.