El pasado miércoles 23, como ocurre cada semana, un grupo de jubilados autoconvocados se reunió frente al Congreso de la Nación en Buenos Aires para continuar con su lucha por un aumento de las jubilaciones. La marcha, que forma parte de una serie de movilizaciones organizadas por los jubilados, generó nuevamente tensiones con las fuerzas de seguridad, tras un incidente con la Policía Federal Argentina (PFA).
Los manifestantes, que exigen un ajuste en sus ingresos debido a la creciente pérdida de poder adquisitivo, se vieron involucrados en enfrentamientos con la PFA luego de no haber respetado, según fuentes de la Policía, el protocolo anti piquetes implementado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Este protocolo, que regula las manifestaciones en las vías públicas, prohíbe la interrupción de rutas y la instalación de bloqueos permanentes, algo que los jubilados han desafiado repetidamente en sus protestas.
Durante la cobertura del programa “La Previa” de la periodista Elizabeth Peger, se informaron detalles sobre los sucesos ocurridos. Según la periodista, los incidentes fueron provocados por la intervención de las fuerzas de seguridad, que intentaron dispersar a los manifestantes. “Hubo nuevamente represión por parte de las Fuerzas de Seguridad a los manifestantes y después se calmó un poco el ánimo, además de haber detenidos, por supuesto”, señaló Peger, quien también destacó que las detenciones fueron uno de los momentos más críticos de la jornada.
Pese a los disturbios, la marcha contó con el respaldo de la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular), que brindó asistencia a los manifestantes, proveyéndolos de alimentos y agua, y asegurando que la protesta fuera, al menos en parte, una jornada de apoyo solidario. Los jubilados, como en cada protesta, tienen claro su reclamo: un aumento en las jubilaciones que permita paliar la grave situación económica que atraviesan.
Uno de los puntos más críticos señalados por los manifestantes es la fuerte devaluación que golpeó sus ingresos desde diciembre pasado. “Es uno de los sectores que más perdieron desde la devaluación de diciembre a esta parte, los ingresos de los jubilados con aquel bono de setenta mil pesos que, desde el año 2003, quedó ahí”, explicó el periodista Alejandro Gomel, haciendo referencia a un bono extraordinario que no se ha actualizado desde hace más de dos décadas.
El reclamo sigue siendo el mismo que ha impulsado a los jubilados a salir cada miércoles a la calle: un aumento que les permita recuperar el poder adquisitivo perdido y paliar los efectos de la inflación y la crisis económica que afecta a la mayoría de los sectores de la sociedad. Mientras tanto, la tensión entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad parece lejos de disminuir, y las autoridades continúan con su estrategia de control de los piquetes, que muchas veces se ven como una respuesta a la falta de soluciones concretas para los problemas de los sectores más vulnerables.