En una nueva entrega de ‘Longobardi’, Marcelo Longobardi se metió de lleno en el último informe del Indec, el cual confirmó un preocupante salto en la tasa de desocupación, que alcanzó el 7,5% de la población activa al cierre de 2025. El análisis se centró específicamente en la profunda desigualdad geográfica del fenómeno, destacando que el Gran Buenos Aires se posicionó como la región más crítica del país con un índice del 8,6%. Esta cifra supera ampliamente la media nacional y refleja una contracción del empleo que afectó a 211.900 nuevos trabajadores en el último tramo del año, elevando el número total de desocupados a 1,64 millones de personas.
Al observar el mapa detallado por aglomerados urbanos, los datos oficiales muestran que el impacto no fue uniforme, ensañándose con puntos específicos de la provincia de Buenos Aires y la Patagonia. Los Partidos del Gran Buenos Aires, Mar del Plata, Gran La Plata y Río Gallegos lideraron el ranking negativo con una tasa del 9,5%, situándose en la cima de la vulnerabilidad laboral.
En contraste, ciudades como Santiago del Estero-La Banda, Viedma y Gran San Luis exhibieron los índices más bajos, con cifras que oscilan entre el 0,6% y el 1,5%, evidenciando una brecha estructural cada vez más marcada entre las distintas jurisdicciones argentinas.
La dinámica regional que describió Longobardi ubica al área Pampeana como la segunda más afectada con un 7,7%, seguida por el Noreste con un 5,6%. Más atrás se encuentran Cuyo (4,9%), la Patagonia (4,8%) y el Noroeste (4,2%), configurando un escenario donde los grandes centros urbanos e industriales son los que más sufren la destrucción de puestos de trabajo. Según el informe, sectores como la construcción y el comercio fueron los principales expulsores de mano de obra, concentrando entre ambos el 35,3% de los nuevos desocupados, lo que explica la fuerte incidencia del desempleo en zonas con alta densidad de estas actividades.
Otro de los puntos alarmantes del análisis fue el impacto desigual según el rango etario, con un foco alarmante en la población joven de los grandes aglomerados. Para los varones de hasta 29 años, la desocupación trepó al 27,9%, mientras que en las mujeres del mismo grupo etario la cifra alcanzó el 23,1%, representando un incremento significativo respecto al año anterior. El periodista subrayó que, mientras los grupos de 30 a 64 años mantuvieron cierta estabilidad, la falta de oportunidades para quienes ingresan al mercado laboral está generando un núcleo de exclusión que ya lleva, en el 30,9% de los casos, más de un año buscando empleo sin éxito.